Metric: Romantizar el futuro a través de la nostalgia Entrevista con su fundador James Shaw Lunes, 06 de Julio de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #276, junio de 2026. ¿Qué sucede si empezamos a pensar en el tiempo más allá de la posibilidad de estructura cotidiana?, esa fue una de las preguntas que marca el pulso de “Romanticize the Dive”, lo nuevo de Metric. Conversamos con James Shaw –fundador, guitarrista y una de las principales fuerzas creativas de la banda canadiense– sobre memoria, transformación, tecnología y las distintas formas en que el tiempo continúa moldeando la música. Karin Ramírez Con el estreno de Back to the Future, se popularizó no solo una forma de pensar el tiempo desde algo más allá de la rigidez de los horarios y las estructuras de vida, sino que, con esta película, se democratizó la posibilidad de pensar el tiempo desde lo dinámico, desde las construcciones de lo posible, pero también desde el humor. Si siempre hemos pensado en el futuro como un error, ¿por qué no abrazar la idea del tiempo como un cuerpo dinámico y ecléctico? Si nos detenemos a pensar en las dimensiones que dan sentido al tiempo, implica realizar un ejercicio más profundo que encontrarles el significado cotidiano a las manijas del reloj, implica reconocer el impacto del tiempo en nuestras emociones, decisiones, y sonoridades que dan sentido a nuestra propia vida. Este ejercicio de observación y memoria ha estado presente en la obra de James Shaw, fundador de Metric, y de las principales arterias creativas que han dado forma a la identidad de la banda canadiense. En su mirada, el paso de los años no se traduce únicamente en distancia recorrida, sino también en la capacidad de volver sobre las propias huellas para comprender quiénes fuimos y quiénes estamos llegando a ser. El viaje temporal de Metric Cuando el tiempo adquiere la forma de trayectoria, la nostalgia deja de ser un refugio para convertirse en una energía capaz de movilizar cambios, resignificar experiencias y encontrar nuevas formas de habitar aquello que permanece con nosotros, y es de eso lo que nutre lo nuevo de los canadienses, quienes a través de su nuevo trabajo discográfico tensionan el tiempo en sus propios códigos y significados. «Es gracioso. Es como cuando hablábamos hace un par de años sobre la palabra “nostalgia”. Parecía que era realmente algo que la gente quería sentir, pero nosotros nos resistíamos, porque se sentía demasiado como volver a tus propios recuerdos. La nostalgia se siente más como si solo estuvieras reviviendo algo que ya viviste». Este viaje de construcción compositiva también se vuelve complejo en el momento en que el sustrato creativo se nutre con la dimensión conceptual, pero no aquella abstracta, sino que de aquella que parte desde las perspectivas de la teoría crítica, casi desde esos espacios relegados y elitistas que son solo para minorías que concentran capital cultural como otra forma de concentración de poder. Es precisamente en ese tránsito donde Metric vuelve la mirada hacia su propia historia, transformando ideas que durante décadas habitaron círculos reducidos en experiencias capaces de dialogar con miles de personas. Sobre esto, James confiesa que «Emily se estaba obsesionando con la palabra “romantizar” en su lugar. Romantizar era algo que sentíamos que hacíamos cuando nos mudamos por primera vez a Nueva York a finales de los noventa y principios de los 2000. Estábamos romantizando los años 70 en Nueva York, en los que no estuvimos, pero romantizábamos esa época del early punk rock, Lou Reed, Blondie y todas esas cosas». Con este nuevo disco, la banda construye un puente entre la reflexión y la sensibilidad cotidiana, acercando aquello que parecía reservado para minorías a la vida de quienes buscan comprender el mundo desde sus propias contradicciones, anhelos y memorias; por lo cual, la reflexión interna que yace en la idea fuerza del presente disco, también parte desde ese punto de reflexión interna, donde lo colectivo se vuelve difuso, lo que potencia un caldo de cultivo para nuevas apreciaciones «Siento que ahora la gente está romantizando esa época de principios de los 2000, cuando empezamos. Esa idea de 2002 a 2006; realmente ese tiempo antes de que el teléfono, las redes sociales y el internet masivo se apoderaran de todo, cuando estos movimientos culturales aún podían ocurrir. Sentíamos que estábamos en uno. No lo sabíamos en ese momento, pero en retrospectiva, sentimos que fuimos parte de ese movimiento cultural y queríamos volver y contar un poco esa historia», sentencia Shaw. Pero la complejidad narrativa que los canadienses propone para este nuevo disco parte por reconocer su historia desde lo visceral, desde esa posibilidad de enunciar lo personal sin vacilaciones. «El álbum comienza con la letra «Let me take you back». Estábamos contando la historia de quién es Metric, cómo encontramos nuestra voz y quiénes somos. Sentimos que nos encontramos alrededor de 2009 y 2010, cuando hacíamos “Fantasies” (2009) y Synthetica (2012). Esa fue realmente la parte central del sonido de Metric cuando tropezamos con él y lo mostramos al mundo. Reunimos al mismo equipo de personas que hizo esos discos: Gavin Brown, Liam O'Neil y John O'Mahony. Cuando nos enfrentamos a obstáculos haciendo este disco, volvíamos a escuchar esos álbumes para ver si las respuestas estaban allí, en lugar de buscar fuera de Metric y escuchar a otras bandas. Queríamos hacer algo que fuera la esencia más verdadera de la banda de esa era, expresada en el futuro». Al momento de reflejar la dialéctica temporal de Metric en esta nueva era, la estética se volvió un punto relevante dentro de toda esta construcción identitaria, Pensar el pasado para comprender aquello que emerge en el presente implica también imaginar las formas que adoptará en el futuro. En ese ejercicio de observación, donde memoria y proyección dialogan de manera constante, Shaw reflexiona: «cuando hablábamos de cuál sería la estética visual detrás de todo el álbum y el proyecto, barajamos un millón de ideas diferentes. ¿De qué trata el álbum? Es sobre esa época. Es sobre la estética "indie sleaze" de 2005, 2006 y 2007, donde escribías cosas con cinta adhesiva en tu camiseta. No se trataba de tener dinero, se trataba simplemente de sentarse en el suelo con tus zapatillas, fumar un cigarrillo y simplemente ser genial. Esa es la estética hacia la que nos sentimos atraídos porque es la historia que estamos contando. Pareció una elección natural. Hemos tocado en un millón de shows donde Emily aparece y escribe algo con cinta en el bombo de la batería. Que lo hiciera en su camiseta y que esa fuera la portada es una estética de Metric muy clásica. Intentábamos ser las versiones más quintessentials de nosotros mismos. Que ella esté mirando hacia otro lado, con una mirada astuta, con una camiseta rota y cinta adhesiva... eso es exactamente lo que intentamos hacer». Temporalidades como experiencia, historia y aprendizaje Conectar con Metric implica reconocer, en cada uno de sus himnos, fragmentos de la historia reciente de la música alternativa. Su trayectoria permite observar cómo ciertas ideas sonoras atraviesan generaciones, desaparecen de la conversación pública y, con el paso de los años, vuelven a encontrar nuevos significados. Cuando la banda publicó “Old World Underground, Where Are You Now?” (2003), el paisaje musical estaba dominado por tendencias muy distintas a las que proponían. Sin embargo, fue precisamente esa decisión de mantenerse fieles a una sensibilidad propia la que terminaría definiendo buena parte de su identidad. «Realmente nunca lo habíamos hecho antes, pero diría que la lección más interesante fue del productor Mike Andrews. Él me dijo, cuando hablábamos del estilo de cómo toco la guitarra y de que Emily tocara este mono synth y que el sintetizador estuviera al frente –ninguna de las bandas en ese momento estaba haciendo eso–. Estaban los Strokes, Interpol, The Walkmen y TV On The Radio; ninguna de las bandas que nos rodeaban en Nueva York hacía eso. Era algo único de Metric. Yo dudaba en hacerlo, aunque era natural para nosotros, y él me dijo: “haz exactamente lo que vas a hacer y estará de moda dos veces en tu vida: una en un par de años y luego 20 años después de eso. Y luego, si duras lo suficiente, otros 20 años después”. Siempre pensé que eso era tonto y divertido, y tenía toda la razón. La naturaleza cíclica de lo que está de moda es muy graciosa. Tiene estos arcos de 20 años, y me alegra que mantuviéramos nuestro sonido; siempre ha sido nuestro sonido», recuerda Shaw de aquellos primeros años. Si la permanencia de un sonido propio permitió a Metric atravesar distintas generaciones sin perder su identidad, la relación construida con su audiencia ha seguido una lógica similar. A lo largo de más de dos décadas, la banda ha sido testigo de transformaciones profundas en la manera en que artistas y oyentes se encuentran, dialogan y comparten experiencias. Lo que alguna vez estuvo mediado exclusivamente por discos, revistas especializadas y conciertos, hoy transita también por los espacios digitales, convirtiendo la conexión en una presencia cotidiana, James Shaw reconoce que las redes sociales se han transformado en una forma de mantener vivo el vínculo humano que da sentido a la creación artística. «Creo que es increíble. Nos tomó unos años adaptarnos porque significa que tu energía se va a muchos lugares diferentes a la vez. No pretendo pensar que somos tan activos en redes sociales como muchos artistas jóvenes, porque sé que no lo somos. Pero creo que la conectividad es muy importante porque nos permite recordar para quién estamos haciendo esto. A veces, cuando no tocas en un show por un año y solo trabajas y trabajas, te preguntas: “¿Para qué estoy haciendo esto?”. Luego te pones frente a una multitud, ves a la gente y ves que eso los hace felices, y dices: “ah, sí, ahora lo recuerdo”. Es muy importante que la relación sea una constante en nuestras vidas y en las de nuestros fans, porque nosotros estamos para ellos y ellos están para nosotros. Recordamos por qué hago esto en primer lugar. Me gusta que estemos ahí para la gente; es importante y es genial». La relación que Metric ha cultivado con su audiencia durante más de dos décadas también permite observar otro fenómeno que atraviesa silenciosamente la historia de la banda, como la transformación constante de los formatos desde donde la música encuentra a sus oyentes. Si las redes sociales han abierto nuevas posibilidades para sostener el vínculo cotidiano con quienes acompañan su trayectoria, los cambios tecnológicos han redefinido, generación tras generación, las formas de escuchar, descubrir y compartir canciones. En medio de estas transiciones, Metric ha presenciado cómo una misma obra puede viajar a través de soportes completamente distintos sin perder aquello que la hace significativa para las personas. Para James Shaw, esta capacidad de adaptación forma parte de una realidad que siempre ha acompañado a la música, una realidad donde el cambio no representa una excepción, sino una condición permanente del camino creativo: «desde el principio estaba evolucionando cuando empezamos. Pasó de los discos a los CD, a las descargas y todo eso. Espero que cambie de nuevo. El cambio es lo estático; el cambio es la norma. Así que espero que siga cambiando y nosotros solo tratamos de adaptarnos y mantener el ritmo lo más posible. Lo importante para nosotros es rodearnos de gente buena en la que confiamos para asegurar que nuestra música llegue a la mayor cantidad de personas posible, y no consumirnos demasiado con la tecnología y la industria, porque eso dificulta mucho crear el arte en sí». Quizás allí radique una de las mayores virtudes de Metric. A lo largo de más de dos décadas, la banda ha sido capaz de atravesar cambios estéticos, tecnológicos y generacionales sin perder de vista aquello que dio origen a su camino. Sus canciones han acompañado distintas épocas, han sobrevivido a formatos que parecían definitivos y han encontrado nuevos significados en personas que, muchas veces, ni siquiera habían nacido cuando fueron escritas. En ese tránsito, la música deja de ser únicamente una expresión artística para convertirse en un espacio donde el tiempo se vuelve experiencia compartida. Tal vez por eso sus canciones continúan resonando en quienes las descubrieron hace veinte años y también en quienes llegan a ellas por primera vez. Porque más allá de los sonidos, las tendencias o los formatos, Metric ha construido una obra que invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con el paso de los años. Y si las canciones tienen la capacidad de conservar versiones de quienes fuimos, ¿será que el tiempo realmente avanza o simplemente aprendemos a escuchar de manera distinta aquello que siempre ha estado con nosotros? Tags #Metric #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias In Rock Woodstock 2027: Kuervos del Sur es el headliner confirmado Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Noticias Black Sabbath publicará su primer libro oficial Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Noticias Asia programa su nuevo álbum ''Indigo'' para noviembre Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Noticias SURFILMUSIC: Jack Johnson vuelve a Chile Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Noticias Festival MUDA 2026 cambia de fecha Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Clásicos Julieta Venegas Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Discos Deep Purple Lunes, 06 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Don't Look Back in Anger'': Lanzan primer adelanto del documental de Oasis Domingo, 05 de Julio de 2026