High on Fire: El riff es la comunión Un debut exigente, adrenalínico y estridente en Club Ámbar Sábado, 03 de Octubre de 2026 Viernes 2 de octubre de 2026 - Club Ámbar Galería de imágenes AQUÍ. Sabemos que citar el documental "Such Hawks, Such Hounds" es un lugar común, pero tenemos buenos motivos para hacerlo. En primer término, siempre existe la posibilidad de que un lector o una lectora no lo conozca y este comentario resulte en una buena invitación para verlo. En segundo lugar, deja frases demasiado elocuentes como para pasarlas por alto. La cinta muestra a Matt Pike, de High On Fire, definiendo lo que es el heavy: "Es como si estuvieras en un campo de batalla y te enterraran un hacha en la cabeza. Cuando logras hacer un riff que se siente de esa manera, eso es el heavy". Difícil hacerle competencia a la elección de palabras del "Shirtless Riff Lord", como lo apodan sus compatriotas en el ciberespacio. Cada uno de los asistentes al concierto de High On Fire esperaba justamente eso: un hachazo de fuzz en la cabeza que tuviera la magia de un debut muy esperado. Además, el momento de la banda acompañaba la expectativa. Tener al querido baterista Ben Koller, de Converge y Mutoid Man, apoyando a Matt Pike y Jeff Matz es todo lo que espera un maniaco de esta movida. Como si fuera poco, el atractivo de una placa tan sólida como "Cometh the Storm" (2024) también es otro pilar sobre el que se sostiene la visita de estos forajidos del stoner y el sludge metal. De hecho, 'Burning Down' fue la primera muestra de que este material más reciente. Precedida por el audio envasado de 'Karanl?k Yol', una pieza de "Cometh the Storm" protagonizada por Jeff Matz en el ba?lama, instrumento tradicional de cuerda turco. La canción de entrada desató el headbanging y los primeros brazos al aire siguiendo su ritmo. Otra que apareció de su último largo fue 'Sol’s Golden Curse', con un desfachatado Koller disfrutando cada golpe en la batería. Cuando aceleraba, era imposible no acordarse de su locura en el debut de Converge en Chile, ocurrido en 2024, literalmente cruzando la calle desde Club Ámbar hacia la Sala Metrónomo. Esa energía primal también sirvió para atraparnos en las redes de 'Darker Fleece' al final, la cual analizaremos en detalle más adelante. En el entramado clásico, 'Hung, Drawn and Quartered' y 'Rumors of War' apalearon al respetable con una embestida de proporciones, mientras los intensos rojos de la escenografía del recinto ambientaban el momento de manera espectacular. Era como estar envuelto en un incendio musical. Después de tanto mosh, '10,000 Years' nos llevó al costado más pastoso de la propuesta de Pike y compañía: la herencia de Sleep en las manos de su arquitecto, materializada en sus propios términos. El cabezal Orange rugía mientras Pike serpenteaba sus quintas por el mástil y exigía su garganta al unísono con los fervientes espectadores. La pista del recinto era una batalla campal en 'Fertile Green'. El mosh fue incesante y los cuerpos sudorosos se convirtieron en una masa amorfa entre combos, cerveza por los aires y saltos sin importar el espacio disponible. En contraste llegó con la densidad de 'Fireface', un momento para flotar en la nube espesa que el inmenso Jeff proponía desde las cuatro cuerdas, vistiendo una polera de Venom en sobrio homenaje a Cronos, referente que acaba de pasar al otro plano. 'Fireface' también proviene de ese único disco en el que Pike todavía pendía del hilo rojo de Sleep, "The Art of Self Defense" (2000), un primer largo que sirvió para cerrar esa etapa y comenzar a forjar un estilo propio que estallaría en "Surrounded by Thieves" (2002). En el contexto del show, las idas y venidas entre lo agresivo del catálogo y lo hipnótico entregan un vistoso dinamismo. A medida que avanza la noche, existe la posibilidad de desentrañar el ADN de High On Fire. Mientras gran parte de la legión del stoner y el sludge metal basa su fórmula en Black Sabbath, Pike y compañía relucen las credenciales de Motörhead. Claro, bastaría con presenciar lo que provoca 'Fury Whip' en los asistentes: un torbellino devastador de energía descontrolada que permite gozar el concierto como si fuera el último. Pero aún hay más. Al ver a Koller, Matz y Pike, vemos a alumnos aventajados de la escuela de Lemmy, en fondo y forma. Provocan las mismas ganas de mandar todo al carajo y sumarnos al resto de la gente que no puede ni quiere controlar el impulso de moshear. Desde el segundo piso había una panorámica exquisita de la catarsis colectiva en 'Snakes for the Divine', un clásico por derecho propio que no solo es la carta de presentación de la banda, sino también uno de los momentos más álgidos de la jornada. El concierto podría haber terminado ahí, en lo alto. Sin embargo, los planes eran otros. 'Darker Fleece', que también cierra "Cometh the Storm", fue la elegida para darnos el golpe de gracia. No fueron pocos los que ataron los cabos con el principio de ‘Dopesmoker’, la gran obra creada por Pike en Sleep. De hecho, había varios pululando con su iconografía en el Club Ámbar. El punto es que Pike se dio vuelta y puso su guitarra contra el amplificador para que la distorsión llenara el lugar mientras deslizaba las quintas por el mástil hasta dar con la nota y estirarla hacia el infinito. Matz y Pike estaban frente a frente, riéndose, sabiendo lo que este momento provocaba a sus pies, mientras Koller esperaba la señal para dejarse caer. Cuando empezó la canción, era como estar atrapado en una tormenta de arena. Pike no toca canciones de Sleep en los conciertos de High On Fire, una decisión acertada porque son repertorios y legados musicales separados. Además, no lo necesita. Lo notable es que el espíritu del titán sónico está presente. El poder, el volumen y el peso te golpean directo en el pecho. Mientras 'Darker Fleece' se extingue, Pike nos promete que volverá en el futuro cercano. Deja su guitarra apoyada en el amplificador, con el feedback torturando nuestros oídos, y es el primero en salir por la escalera ubicada a la izquierda, mirando hacia el escenario. Matz hace un gesto de agradecimiento, respondido con entusiasmo por la fanaticada, y repite la acción de su compañero. Koller, entonces, baja la velocidad de su batería hasta dar el último golpe y abandonar también el escenario, empapándose de los vítores que resonaban en las paredes. Aun con el escenario vacío, los tonos rojos de las luces y las brasas de la actuación incrustadas en los oídos, era difícil no quedar atónito ante lo que acababa de suceder. El comentario general, mientras los fieles salían hacia la calle y adquirían el merch y las primeras cervezas a los ambulantes, era el de un concierto que había superado cualquier expectativa con una puesta en escena brutal y que, quizás, había pasado demasiado rápido. Con una experiencia exigente desde lo físico, adrenalínica desde lo sensorial y estridente desde lo sónico, High On Fire nos incrustó su hacha en la cabeza, junto con formar formar una comunión en torno a riffs que podrían durar 10.000 años y alcanzar la divinidad. Pablo Cerda S. Fotos: Hernán Urtubia Tags #High on Fire #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Metal Galerias High on Fire Sábado, 03 de Octubre de 2026 Metal Noticias Concurso cerrado: Grave regresa a Chile Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Noticias 8 de octubre: Saturnus por primera vez en Rancagua Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Noticias Cita progresiva: Crisálida e Hidalgo se presentarán en Sala SCD Plaza Egaña Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Entrevistas Anton Reisenegger: ''Estoy en una buena etapa creativa en mi vida'' Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Revistas Especial Iron Maiden Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Noticias Edición actualizada: Regresa el número especial de Rockaxis dedicado a Iron Maiden Viernes, 02 de Octubre de 2026 Metal Discos Stryper Viernes, 02 de Octubre de 2026