Coti Aboitiz: ''Más que una reedición, esto es recuperar una parte de nuestra historia'' Repasando la reedición de ''Desiertos'', una etapa clave en la historia de La Ley Miércoles, 22 de Abril de 2026 En la historia de La Ley, "Desiertos" representa mucho más que un segundo álbum de estudio: es el punto donde la banda comenzó a consolidar una identidad propia y a proyectarse como una de las propuestas más importantes del pop rock latinoamericano. Publicado originalmente en 1990, fue además el primer trabajo junto a Beto Cuevas en la voz, marcando el inicio de una nueva etapa creativa para el grupo. Con canciones como 'Desiertos', 'Sad' y 'Qué va a Suceder', el disco mostró una evolución sonora más ambiciosa, dejando atrás las estructuras más directas de sus primeros años para abrir espacio a una propuesta más atmosférica, melódica y sofisticada. También fue una etapa profundamente atravesada por la visión de Andrés Bobe, pieza fundamental en la construcción artística y musical de la banda. Hoy, más de tres décadas después, la obra regresa con una reedición especial en vinilo, CD y cassette remasterizados, acompañada de material inédito, nuevas fotografías y recuerdos de quienes formaron parte de ese proceso. Un rescate necesario para un disco que, como reconoce el propio Rodrigo "Coti" Aboitiz, quedó en su momento "truncado", con una circulación limitada y sin el reconocimiento que realmente merecía. Como antesala al show único que celebrará este relanzamiento en el Centro GAM, conversamos con Coti Aboitiz sobre el reencuentro con estas canciones, el liderazgo creativo de Andrés Bobe, la llegada de Beto Cuevas y la importancia de devolverle hoy a Desiertos el lugar que siempre debió tener. - Cuando escuchas "Desiertos" hoy completo, ¿hay algo que te sorprenda de ustedes mismos que en ese momento quizás no veías? - Me sorprende volverme a escuchar. Ahora que estoy tocando estas canciones nuevamente, me pasa algo bien especial, porque las estoy tocando igual como las tocaba antes, con los mismos sonidos, con todo igual. En otras ocasiones las tocaba distinto, pero ahora no. Ahora me lleva directamente a esa instancia, a ese momento exacto de estar ahí. Me traslada al pasado y, al mismo tiempo, lo trae al presente. Entonces eso es muy gratificante, la verdad. - Si tuvieras que elegir un momento específico del disco -una canción, un pasaje o una anécdota- donde sientas que todo empieza a tomar forma, ¿cuál sería y por qué? - Yo creo que para mí hay canciones que son claves en este disco y que me gustan mucho. Una es 'Sintiendo Cosas', también 'Desiertos', 'Sad'. Esos temas a mí me mueven mucho, siento que logramos algo muy bueno en todo el disco, está muy bien hecho. Tuvimos bastante tiempo para hacerlo, porque desde que empezamos a trabajar hasta que se grabó el disco final pasó mucho tiempo. Empezamos en diciembre del 89 y terminamos a fines de marzo del 90, entonces fue un proceso largo. Ahí, en ese período, se fue Iván (Delgado) del grupo y estuvimos buscando vocalista hasta que llegó Beto. Después hubo que ensayar nuevamente con él, rehacer muchas cosas y meternos al estudio. Le dimos muchas vueltas a los temas, y eso también ayudó mucho a que el disco quedara bien armado, bien pensado. No había cosas de más, estaba lo justo, estaba lo que tenía que estar. - ¿Quedaron totalmente satisfechos con el resultado final de "Desiertos"? - Sí, completamente satisfechos. Ahora, uno nunca queda completamente satisfecho cuando termina un disco, pero eso pasa más por la ansiedad del momento, porque estás metido en el proceso y siempre sientes que hay que hacerlo mejor, que todavía se puede mejorar algo más. Después, cuando pasan los años y lo vuelves a mirar con distancia, entiendes que eso era exactamente lo que tenías que hacer y lo que podías hacer en ese momento. - En la práctica diaria -ensayos, composición-, ¿qué cambió primero con la llegada de Beto, la forma de trabajar o el resultado final? - Yo creo que la forma de trabajar siguió siendo la misma. El cambio más evidente estuvo en el resultado final, porque obviamente Beto tenía una voz que nos gustaba mucho, era muy similar a la voz del vocalista de Talk Talk, Mark Hollis, y nosotros estábamos buscando justamente algo en esa línea. Con Beto encontramos eso, además, tenía una presencia escénica que se imponía mucho sobre el escenario, entonces estábamos súper contentos con eso. - ¿Hubo algo que tuvieron que aprender nuevamente como banda para funcionar con esta nueva formación? - No creo que hubiéramos tenido que aprender algo puntual. Yo creo que todos estábamos, de alguna manera, experimentando y aprendiendo al mismo tiempo. Sí era distinto porque veníamos de un concepto más ligado al pop rock de los años 80, donde la canción era muy estructurada, más breve, de tres minutos, y todo iba directo al punto. En cambio, aquí nos dimos más libertad. Las canciones son más largas, hay más espacios, más tiempos de desarrollo. Había más experimentación en ese sentido y nos sentimos mucho más libres. También jugamos bastante técnicamente con los loops, las secuencias y la batería, y para eso Mauricio (Clavería) era fundamental porque manejaba muy bien el click y toda esa estructura. Eso ya era un elemento innovador para nosotros en esa época, y también para muchas bandas en general. - En lo cotidiano, ¿cómo se tomaban las decisiones importantes dentro de la banda en esa época? ¿Era algo más intuitivo o había una dirección muy clara? - Yo creo que era más intuitivo, era un trabajo bastante colectivo. Si bien Andrés (Bobe) o yo llevábamos las canciones, porque ya habíamos aprendido a trabajar juntos y veníamos de hacer el primer disco con Shia -que también fue un proceso más experimental, en el sentido de empezar a descubrir cómo trabajar juntos-, en "Desiertos" ya llegamos más cerca de lo que realmente queríamos, que era tener una gran banda. Pero el trabajo seguía siendo muy colectivo, aunque alguno de nosotros llevara una idea inicial, los temas se trabajaban entre todos por igual. Cada uno se preocupaba de tener su parte bien hecha y no se cuestionaba demasiado, salvo cuando había algo que realmente no nos gustaba. Pero en general era una decisión colectiva. Y claro, Beto también, cuando llegó, se integró a esa misma dinámica. - Cuando había diferencias de visión musical, ¿cómo se resolvían? - No tengo recuerdos de haber tenido grandes discrepancias musicales, jamás. Nuestros referentes eran bastante similares, teníamos gustos parecidos, entonces no había diferencias profundas en ese sentido. Teníamos bastante claro hacia dónde queríamos ir, ninguno era de imponer demasiado algo como "esto tiene que sonar más fuerte" o cosas así. Eso no significa que en las bandas no exista ese tipo de tensión, porque sí existe, siempre. Pero en ese período inicial todo era mucho más dócil, no estaban todavía esas luchas de poder que suelen aparecer después en muchas bandas. En ese momento no existía eso. - Mirando en retrospectiva, con tú y Andrés liderando este proceso, ¿había algo que ustedes tenían muy claro y que insistieron en llevar adelante porque sabían que ese era el camino? - Yo creo que nadie tiene realmente la película completamente clara. Lo que sí teníamos muy claros eran los referentes, eso sí era muy evidente. Nuestro objetivo era llegar a eso: sonar como Talk Talk, sonar como Simple Minds, ir hacia ese tipo de sonido, ese era nuestro norte. No era tanto una planificación perfecta, sino más bien una ambición clara de hacia dónde queríamos apuntar. Y sí, era ambicioso, pero ese era el objetivo. - Si comparamos el primer disco con "Desiertos", ¿qué decisiones tuvieron que tomar para dejar cosas atrás y evolucionar? - Primero, dejar el bajo completamente electrónico. Aunque en realidad no lo dejamos del todo, porque en "Desiertos" todavía hay temas donde el bajo estaba programado. Tampoco abandonamos por completo la batería electrónica, pero sí incorporamos más batería real. El bajo cambió mucho. También hubo un cambio importante en lo vocal, porque pasamos de una voz femenina a una voz masculina, y eso naturalmente cambió bastante el carácter del grupo. Y además está el concepto mismo de las canciones. Ya no eran estructuras tan cerradas, tan precisas de tres minutos. Las canciones eran más libres, con más espacio para desarrollarse. - En el momento de hacer la reedición y reencontrarte con las grabaciones originales, ¿hubo algo que al escucharlo hoy sentiste que hubieras hecho diferente? - No, la verdad es que no hubiera tocado nada, lo dejaría tal como está. Hay veces en que menos es más, y en el caso de "Desiertos" siento que eso es exactamente así. Creo que está lo justo y necesario. Le dimos muchas vueltas a ese disco en su momento, y meter más cosas también significa sacar otras. Entonces, en ese sentido, no cambiaría nada. - ¿Hay algún detalle del disco que sientas que recién ahora se puede apreciar como corresponde? - Ahora lo escucho con mucha más detención, y también con la remasterización cambia bastante la percepción. Además, volver a tener el disco físicamente, poder revisarlo, darle vueltas, todo eso también genera otra relación con el material. Hay cosas que hoy me llaman mucho más la atención, por ejemplo, las guitarras de Andrés, me sorprenden bastante. Hacía varias guitarras y tenía detalles muy bonitos en su forma de tocar. Muchas veces eso no se alcanzaba a escuchar del todo, y ahora sí aparece con más claridad. Y también pasa con otras cosas del disco, uno empieza a descubrir detalles que antes quedaban más escondidos. - Este proyecto mezcla música y memoria. ¿Qué parte de esa historia sentías que todavía no se había contado bien? - Yo creo que "Desiertos" es un disco que quedó truncado, quedó en el camino, porque en realidad representa el inicio, la fuente del grupo. En ese momento todavía no habíamos firmado con Fusión, que era con Carlos Fonseca, y Carlos fue un gran gestor del inicio de La Ley, primero con Shia, y también nos ayudó muchísimo musicalmente. Nos ayudó a escuchar y a descubrir otros gustos. En ese tiempo no existía la posibilidad de escuchar fácilmente música de Europa, de Estados Unidos o de otros lugares del mundo. No existía internet, no existían plataformas, no existía nada de eso, dependías completamente de lo que las disqueras decidían traer a Chile o de conseguir discos importados, que era mucho más difícil. Entonces con Fusión, y con Carlos particularmente, aprovechamos de escuchar mucha música, y él fue clave en esa formación musical. Después, cuando empezamos a formar esta nueva etapa de La Ley, Carlos contrató a Alejandro Sanfuente para que trabajara con nosotros como una especie de segundo manager, porque él estaba muy ocupado también con Los Prisioneros. Ahí hubo algunas diferencias, algunos problemas, y cuando salió el disco renunciamos a Fusión. Entonces "Desiertos" salió con apenas 500 unidades, nada más. Y ahí quedó truncado. Se perdió. Además, los lanzamientos en esa época no eran como ahora. Ojalá "Desiertos" hubiera tenido un lanzamiento como el que estamos haciendo ahora, con la posibilidad de ir a radios, medios escritos y todo eso. En ese tiempo tampoco teníamos la fama que después llegó con la banda, entonces claramente era otro escenario. Por eso siento que ahora "Desiertos", y también el disco del 88, están recibiendo un reconocimiento que en su momento no tuvieron. - Pensando en las nuevas generaciones que hoy están escuchando mucha música chilena, cuando alguien escucha "Desiertos" por primera vez, ¿qué crees que le puede resultar más inesperado? - Es difícil saberlo, porque hoy depende mucho de qué tipo de música escucha cada persona. Yo conozco mucha gente joven que escucha discos antiguos, que escucha rock de los 70, de los 80, de los 90, y a esa gente yo creo que este disco le va a gustar mucho. Pero también hay otra gente que escucha otro tipo de música completamente distinto, hoy está todo mucho más segmentado musicalmente. Si bien la música urbana concentra gran parte del público, no necesariamente alguien que escucha solo ese tipo de música va a encontrar algo novedoso en este disco o se va a sorprender especialmente. Pero jóvenes que crecieron escuchando lo que escuchaban sus padres, o que siguen conectados con ese tipo de sonido, yo creo que sí se van a sorprender y sí les va a gustar. - Comentas que "Desiertos" fue prácticamente un disco truncado por la poca promoción y la baja cantidad de copias. ¿Sientes que esta reedición y este reencuentro en vivo funcionan también como una forma de cerrar ese capítulo desde otro lugar? - Yo creo que sí. Funciona perfecto para cerrar ese episodio, cerrarlo bien y también para mostrar que existieron estos dos discos antes de que La Ley llegara a ser más conocida y más famosa. Que hubo un inicio, una base, una historia previa que muchas veces no se conoce tanto. Cumple ese objetivo y también cumple otro muy importante, que es el reencuentro entre nosotros. Poder volver a hablar, volver a conversar y volver a trabajar juntos en un proyecto. - Ahora que has estado ensayando estas canciones nuevamente, ¿cómo te sientes tú con este reencuentro personal? - Yo me siento muy bien, muy tranquilo. Da una sensación de tranquilidad, de reencontrarse con una parte importante de la historia y también con uno mismo. Es una experiencia muy positiva desde ese lugar. Matias Arteaga S. Tags #La Ley #Coti Aboitiz Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026