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David Bowie: El ritmo y la calle

Una historia urbana sobre la portada de Ziggy Stardust

David Bowie: El ritmo y la calle

“The Rise and Fall of Ziggy Stardust & The Spiders From Mars” es, por consenso, una de las obras cumbres dentro del extenso catálogo discográfico del incombustible David Bowie. El álbum de 1972, aborda –con su característica imaginación– la historia de un ser de otro planeta que llega a la Tierra para salvarla, pero en medio de esa misión encuentra el rock. Es un álbum perfecto en su concepción, que ofreció una vía de escape a una generación de adolescentes británicos que todavía estaban a la sombra de la Segunda Guerra Mundial y que con su música los hizo bailar. Y los influenció. Bowie encontró en este trabajo la piedra filosofal del glam rock, con clásicos incuestionables que brillan con luz propia.

Sobre este disco se ha escrito casi todo. Su ya mencionada importancia como una de las ideas conceptuales definitivas de la historia del rock ya es de perogrullo. Sin embargo, parte de su arista estética está poco profundizada, como el impecable trabajo de su portada. El arte de este álbum muestra a un David Bowie en una etapa de transición: entre los días hippies de pelo largo y el look jactancioso que pronto adoptaría, luciendo trajes extravagantes a punta de brillantes y maquillajes. Curiosamente, esta estela de glamour se replica también en el entorno urbano en donde fue retratado por el fotógrafo Brian Ward.

Dancing in the street

El lugar exacto en el que se realizó la sesión es en la peatonal Heddon St. #23, en la entrada de donde solía estar una empresa de abrigos de piel. La calle es una pequeña cuadra sin salida, justo al oeste de Carnaby St. y paralela a Regent St., una de las arterias principales de la zona, en el lujoso barrio Mayfair, perteneciente al distrito de Westminster City.

El sombrío callejón Heddon que se nos muestra en la carátula del “Ziggy Stardust” dista mucho del real encanto que ha caracterizado a dicho espacio. El viejo barrio Mayfair es un área sofisticada en pleno centro de Londres, que data del siglo XVII. Este era el lugar donde se realizaba anualmente la tradicional Feria de Mayo (evento que actualmente se conoce como Shepherd Market). Con el tiempo, se urbanizó como un barrio residencial, exclusivo para las familias aristocráticas de la corona inglesa.

Es mencionado como un barrio austero, silencioso, exclusivo y burgués, que ostenta una de las rentas más altas del Reino Unido. La percepción popular que se tiene de esta zona como “lugar de ricos” se refuerza en la versión británica del Monopoly, donde se presenta como el sitio más costoso (£400). En la actualidad, destaca por el enorme patrimonio arquitectónico, con edificaciones que datan del siglo XVIII y que se han convertido en lujosos hoteles, boutiques de alta moda y pomposas galerías comerciales que están rodeadas de elegantes avenidas –como Bond Street– y extensas áreas verdes. A pesar que su transformación urbana ha llevado a Mayfair a convertirse principalmente en un barrio comercial, sigue habiendo una cantidad sustancial de exclusivas propiedades residenciales, cuyos dueños siguen siendo las familias más acomodadas y poderosas de Inglaterra.

¿Cómo llegó Ziggy a ser retratado en este espacio? El responsable es Brian Ward. El fotógrafo, buscó algún sitio cercano a los Trident Studios, donde se estaba llevando a cabo la grabación del quinto disco del Duque Blanco, para montar un pequeño estudio que le sirviese para realizar las sesiones correspondientes para el trabajo del artbook. Fue así como alquiló un lugar en el entonces solitario callejón, que quedaba a unas 9 cuadras del estudio, en St. Anne’s Court #17. Y la historia cuenta que después de una sesión de fotos con Bowie y su banda, Ward lo convence para salir a la calle y seguir capturando material. La tarea no fue fácil: era pleno invierno en el hemisferio norte, y aquella noche de enero del 72 hubo tal frío y humedad que los miembros de The Spiders From Mars decidieron quedarse en el estudio y no salir a la intemperie.

David Bowie: El ritmo y la calle

Starman

Es sorprendente descubrir esta inquietante imagen que intenta ilustrar una invasión espacial. La ilustración muestra a Bowie convertido en Ziggy, con una vestimenta vanguardista en el vacío y oscuro callejón londinense, con el ya mítico letrero “K. West” sobre su cabeza, posando sobre unos cubos de escombros y su guitarra alrededor. Aunque la fotografía está originalmente en blanco y negro con efecto Royal-X, se colorearon a mano por el artista Terry Pastor (con quien ya había trabajado en el arte de “Hunky Dory”) en el estudio de diseño Main Artery Prints, para conseguir un estilo hiperrealista y mitológico. Una obra de arte conceptual que Bowie quería filtró en la cultura pop.

«La idea era llegar a un tipo de look como Malcolm McDowell, con la pestaña falsa y todo eso. Era la época de "Los Chicos Salvajes" de William S. Burroughs. Era un libro muy pesado que había salido alrededor de 1970, entonces era una mezcla entre eso y “La Naranja Mecánica”; todo se comenzó a juntar, y a tomar forma en el aspecto de lo que Ziggy y las Arañas se van a convertir. Ambas eran piezas de trabajo poderosas, especialmente las pandillas de jóvenes en Wild Boys de Burrough. He leído todo eso, y todo tenía que ser infinitamente simbólico», comentó Bowie en 1993 a la Rolling Stone.

Ward capturó cerca de 20 fotografías en esa sesión de fotos callejera. Por lo que usó otra para la contraportada. La instantánea que fue seleccionada es la que muestra a Ziggy en una de las clásicas cabinas telefónicas de Londres, que se encontraba al final de aquel callejón. Luego de la salida del disco, se transformó en el hito favorito por los fans. Todos querían una foto emulándolo. Para desgracia de muchos, en los 80 fue sustituida –se dice que la original fue subastada a un fan estadounidense– por una más moderna: la K6 de color azul, por mandato de la mismísima Margareth Thatcher. Sin embargo, como parte de la renovación de las cabinas y algo de rescate patrimonial, en 1997 el final de la calle Heddon volvió a tener el clásico phonebox rojo por unos quince años más, aproximadamente.

Otra memorabilia es el mítico cartel “K-West” que figura en la portada. Cerca de 10 años el anuncio permaneció en su lugar, alimentando una serie de mitos sobre su significado. Pero había muchos fanáticos que, a modo de recuerdo, querían apropiárselo. Hasta que finalmente desapareció. Y hasta el mismo Bowie lamentaba su pérdida: “Es una lástima lo que pasó con el letrero. Las personas interpretaban cosas de él. Pensaban que había algún tipo de código secreto, que significaba “quest” (búsqueda). Tomó todo tipo de connotaciones místicas”. Sin duda tenía un significado para él, tanto así, que a principios de los 90 realizó una conferencia de prensa en el Teatro Rainbow (donde se realizaron los famosos conciertos de 1972), cuyo vestíbulo estaba decorado con réplicas de la caseta telefónica y el codiciado cartel, esto para dar detalles de su entonces Sound & Tour Vision. Cerca de 30 años pasó desaparecido el cartel original. Hasta el 2012. Una exposición gratuita en The Movie Poster Art Gallery llamada “David Bowie: Golden Years 1969-81” tuvo como novedad la muestra del cartel original, restaurado y acompañado de una gigantografía con la imagen de la caratula. Sin embargo, la identidad del propietario de se mantuvo en anonimato, aunque el encargado de la exposición dijo a los medios ingleses que era un veterano coleccionista de la industria de la música con conexiones pasadas con Bowie.

Uno de los últimos reconocimientos urbanos realizados a Bowie en relación al disco fue en el lugar exacto donde se gestó la fotografía. En marzo de 2012, con motivo del aniversario 40 del álbum, el English Heritage y el Concejo de Westminster decidieron inmortalizar la dirección Heddon St. #23 colocando una placa negra conmemorativa con el nombre del personaje Ziggy Stardust. La ceremonia no contó con el querido Cameleón, pero sí con la asistencia de Trevor Bolder y Woody Woodmanse, bajista y baterista de su banda soporte The Spiders From Mars, respectivamente.

No hace falta más historia para comprender el carácter de hito y de culto del viejo callejón londinense. La suerte acompaña a las edificaciones que muestra la carátula, las que prácticamente no han cambiado; aunque el carácter solitario y en penumbras que nos deja entrever no se condiga con su actual postal, llena de restaurantes con sus terrazas atestadas de gente, un hito urbano que el London's Handbook Guide To Rock & Pop (1997) lo sitúa en segundo lugar de los espacios imperdibles para visitar de la capital inglesa, sólo superado por otro de los hitos urbanos rockeros por excelencia: el paso de cebra en Abbey Road.

César Tudela

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