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Tool: El fin de la espera

La ansiosa previa a "Fear Inoculum"

Tool: El fin de la espera

Con las expectativas por los cielos y la paciencia a punto de agotarse, hacemos una última reflexión antes de que Tool publique el trabajo que le dará término a trece años de silencio discográfico.

Luego de mucha especulación acerca de su lanzamiento, el nuevo disco de Tool, “Fear Inoculum”, está confirmado para el 30 de agosto. En la revista Bass Player, especializada en el mundo de los bajistas, Paul D'Amour salió hace poco diciendo que el proceso creativo de la banda era "insoportable" y "tedioso". De su boca: «Nunca sentí el deseo de tocar el mismo riff 500 veces antes de confirmar su calidad, por eso se demoran tanto».

En datos duros y muy específicos: 4868 son los días que distancian la última entrega del cuarteto, “10,000 Days” (2006), de la que se encuentra en camino. La espera no ha sido fácil para sus devotos seguidores, contrariados por la situación. Son quienes más aprecian la meticulosidad y el cuidado detrás de su discografía, pero al mismo tiempo miran con ansias el calendario anhelando que llegue otro manojo de canciones.

Con la cuenta regresiva acercándose al cero, quizás sea saludable una exhortación basada en la naturaleza de la música: es necesario comprender que cada canción y cada disco encapsulan un proceso y una serie de decisiones. Cuando se trata de bandas como Tool, regidas por el perfeccionismo, esos procesos se vuelven extenuantes mientras las decisiones a tomar se multiplican y se dificultan. Antes de que apretemos play, pasan millones de cosas.

Por otro lado, los tiempos del arte no son necesariamente los mismos de la gran industria discográfica, en la que está inserta la banda. Se trata de un mercado en el que los fans son tratados como meros clientes y muchas veces terminan adoptando esa postura. A un seguidor duro de Tool quizás ya no le queden uñas por los nervios, pero debiese tener claro, en el fondo, que el grupo trabaja con amor por los detalles y que no deja nada al azar. Lo que recibirán, independiente de si les gusta o no, estará hecho con el mayor esmero.

A propósito de los trece años que tomó llegar a “Fear Inoculum”, el sitio rockero Loudwire posteó “13 cosas asombrosas que tardaron menos que el nuevo disco de Tool”, una lista donde figuran la Capilla Sixtina, la Torre Eiffel y la obra completa de The Beatles, entre otros logros de la humanidad. Aparte de delatar el estado de la prensa musical en la era del clickbait, la publicación trasluce las gigantescas expectativas en torno al lanzamiento.

Evento cultural

El título de "Fear Inoculum" fue anunciado junto a la subida del resto del catálogo de Tool a las plataformas de streaming, revirtiendo una de las decisiones que alimentaban su aura de banda difícil y misteriosa. Era algo que se veía venir: desde el 2017 circulaba el rumor de sus negociaciones con Spotify y Apple, plataformas a las que inicialmente se resistieron todo lo posible, incluso por más tiempo que leyendas como Prince o los Beatles.

Lo cierto es que tanto secretismo ya no estaba siendo buen negocio. Acceder a la discografía de los estadounidenses era particularmente difícil: la única posibilidad de tenerla de manera oficial era comprándola en formato físico; por otra vía, ni hablar. La opción resultaba muy poco conveniente para sus arcas y también para su estatus. Hablamos de un grupo que ya es un clásico de clásicos y, por lo tanto, ocupa un lugar especial en la cultura pop.

De hecho, el ciclo noticioso de su nuevo disco ha sido alimentado por celebridades de la música y las redes sociales con llegada a las generaciones que supuestamente desprecian las guitarras eléctricas. Resulta que Justin Bieber puso la letra de ‘The Pot’ en las historias de su Instagram, una cuenta seguida por más de 100 millones de personas. Tras la cita, escribió: «Si sabes a qué canción pertenece esta letra, coméntamelo, no la googlees por favor, siento curiosidad de saber si alguno de ustedes la conoce».

Cuando un sitio musical subió una “noticia” con el posteo de Bieber, titulando “Es oficial: Justin Bieber es un fan de Tool”, la respuesta de Maynard James Keenan en su Twitter fue tan breve como lapidaria. El cantante usó un hashtag (#decepción) y nada más, pero bastó para que la esposa de Justin Bieber, la conocida modelo Hailey Baldwin, hiciera pública su molestia y los medios siguieran con la chimuchina, haciendo un oportuno eco promocional de Keenan y su grandiosa banda. Para algo que sirvan los influencers.

Andrés Panes

Encuentra este contenido en nuestra revista #Rockaxis195.




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