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Ernesto Holman Etnojazz Trío + invitados: Larga vida al etnojazz

Ernesto Holman Etnojazz Trío + invitados: Larga vida al etnojazz

A dos décadas de la epifanía mapuche
Ernesto Holman Etnojazz Trío + invitados: Larga vida al etnojazz

Teatro Nescafé de las Artes, jueves 02 de noviembre de 2017 

Hace exactos 20 años, Ernesto Holman estaba confundido con respecto al rumbo que quería seguir en su labor creativa musical. Se sentía algo aburrido y cansado del jazz estadounidense y de la música docta contemporánea. No encontraba un camino personal y espiritual que lo llenara como artista. Fue en ese contexto, que tuvo la visión mística o epifanía, como el mismo le llama, mientras se encontraba en su casa en el Arrayán. Ahí se le aparecieron los espíritus de los mapuches ancestrales que habitaron esta tierra antes de la llegada de los colonos españoles y escuchó los tambores, que le entregaron la rítmica de la tierra, que fue el punto de inicio para la fundación de un nuevo modo de entender la música: improvisación jazzera pero con pulsos chileno-mapuches, que lo hicieron crear un nuevo estilo musical: el etnojazz. El concierto de ayer fue, por supuesto, la celebración de estas dos décadas, desde que la epifanía mística, cambió para siempre se modo de entender, no solo su arte, sino que también, la impronta espiritual de su vida. En la historia del rock o de la música contemporánea, el hecho no es único. El 10 de abril de 1966, mientras se encontraba en Mallorca, España, el líder de Gong, Daevid Allen, tuvo la poderosa visión del Planeta Gong, que definió toda la trayectoria de la banda, pero, sobre todo, de la célebre “Radio Gnome Trilogy”.

Fueron casi tres horas de show que, justamente, comenzaron recreando los sonidos de la epifanía que tuvo el bajista. La figura de Holman subió al escenario y se sumó a la pista grabada, que rememoraba el encuentro espiritual con los mapuches, en una improvisación en el instrumento de percusión, Udú. Holman hablaba todo el momento con el público, contando lo que ha significado para él estos 20 años de esta nueva forma musical, siempre con mucho humor y cercanía con los asistentes. Luego de su improvisación en el Udú, el bajista llamó a los integrantes de su Etnojazz Trío, el tecladista Gustavo Cerqueiras y el baterista Josué Villalobos, con quienes interpretó ‘Achawall Üll’ y una pieza basada en la obra de Violeta Parra, llamada ‘Que está en el cielo’. En este punto, Holman explicó con gran lucidez, que le parece bien que se versione a la madre de la música chilena, pero que más importante aún, es crear “a partir” de Violeta. Eso es justamente lo que se pudo apreciar en esta hermosa pieza, llena de síncopes, acordes de bajo y vehementes secciones de percusión y piano. Luego, fue el turno de la cueca escrita por Cerqueiras, ‘Tierra Mía’, pieza que lleva la sonoridad etnojazz a la música mestiza de nuestro país. 

Tras estas tres piezas, que exhibieron el fiato y sonoridad única de la banda, Holman quedó solo en el escenario. Con una hermosa águila en el fondo, que es el símbolo de este nuevo estilo de música chilena, el padre del bajo contemporáneo en nuestro país, interpretó la pieza ‘Al vuelo del Ñamco’, hermosa composición para bajo solista creada en acordes. Por supuesto, que ñamco es águila en mapudungún. Después, Holman explicó que lamentablemente, el poeta mapuche David Añiñir, quien ha forjado el concepto “mapurbe” refiriéndose a la realidad del indio en la ciudad, no pudo estar presente. Juntos harían una improvisación de poesía y música con el baterista, Pedro Greene (Los Blops, La Marraqueta). Acto seguido, sus jóvenes alumnos del taller de etnojazz, que Holman imparte en la academia de música del también virtuoso bajista Christian Gálvez, subieron al escenario para interpretar una pieza en conjunto. Eran dos guitarristas eléctricos, un tecladista, un saxofonista, un cantante, un baterista y, por supuesto, Holman en un pequeño bajo, con una sección solista para cada uno de los muchachos. De este modo, se pudo visibilizar el impacto y la proyección de este nuevo género musical fundado por el bajista. ¡Qué importante! “Ser nosotros es el objetivo del etnojazz”, concluyó el maestro de ceremonia. Después, hubo espacio para un trío, que unió a Holman con otros dos alumnos: uno en cajón peruano y otra en canto, pandero y sonajero de conchitas.  

 

En este punto del concierto, el bajista reconoció que su pasó por Congreso fue la experiencia que le abrió el camino en la música chilena e invitó al escenario a su excompañero en dicha banda, Joe Vasconcellos. La influencia de Vasconcellos en el bajo de Holman fue muy importante, pues le hizo ver que no es solo un instrumento melódico, sino que también, uno de percusión. Esto último fue patente en la improvisación que hicieron juntos, con Holman en su bajo de seis cuerdas y Joe en un completo set de instrumentos de percusión. Fue una improvisación de ribetes primitivos, que incluyó cánticos de ambos y múltiples acentos y sonidos. Luego, con la entrada de la cantante Katty Fernández, hicieron una especial versión para ‘Qué he sacado con quererte’ de Violeta Parra. Las estrellas siguieron deambulando por el escenario y el próximo invitado fue el bajista Jorge Campos quien, de hecho, fue el reemplazo de Holman en Congreso. Luego de una improvisación telúrica, los restantes miembros del Etnojazz Trío entraron en escena, para interpretar el tema ‘Pasto seco’. Recordemos que Holman y Campos tienen un trío de bajos con Christian Gálvez, quien no puedo asistir a la celebración por estar en “las Europas”, como dijo el mismo maestro de ceremonias.

Holman se declaró un defensor de la cueca, estilo mestizo español-mapuche que el músico ha expandido y traído a la altura de los tiempos. Así, llegó el turno de ‘Acuecado’ junto al virtuoso del pandero, Jota Sepúlveda, quien demostró las posibilidades del instrumento en una increíble exposición de cómo ejecutarlo. A posteriori, vinieron las novedades de Etnojazz Trío, que el mismo Holman explicó serán parte del próximo disco. Primero, interpretaron ‘Septiembre’, tema que mostró la novedad de utilizar por primera vez el sintetizador, que recordaba mucho el sonido de Eduardo Parra en Los Jaivas, para luego ejecutar un segundo adelanto, llamado ‘Siete caras”. La bellísima y sentida composición ‘Atardecer’, fue la antesala para que subieran al escenario sus cinco hijos, para efectuar un nuevo tributo a Violeta Parra, con especiales interpretaciones para ‘Arriba quemando el sol’ y ‘La jardinera’.

Aún quedaba una de las partes más emocionantes del concierto. Holman llamó a parte del grupo Congreso, específicamente al baterista Tilo González, al cantante Pancho Sazo, al tecladista Sebastián Almarza y al bajista Federico Faure. Juntos interpretaron un tema esencial del canon de Congreso como es ‘Nocturno’ y, más tarde, con la entrada de Joe Vasconcellos, una energética versión de ese clásico perenne llamado ‘Hijo del diluvio’, de uno de los discos de Congreso en los que estuvo Holman: “Viaje por la cresta del mundo” de 1981. Las casi tres horas del mágico espectáculo, finalizaron con una pieza más del Etnojazz Trío: ‘Choike y cueca’. Fue simplemente una experiencia sublime presenciar una parte tan relevante de la historia de la música chilena concentrada en una jornada llena de hermandad, emociones, pasión y amor por la música y lo que expresa. ¡Larga vida al etnojazz!

Héctor Aravena A.
Fotos: Juan Pablo Maralla

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