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Live in Concert with the Edmonton Symphony Orchestra

Live in Concert with the Edmonton Symphony Orchestra

Live in Concert with the Edmonton Symphony Orchestra

Jueves 30 Junio, 2011
1972. A&M
 
Una de las bandas pilares del movimiento progresivo inglés en los sesenta y setenta fue sin duda Procol Harum. Con un estilo innovador y mucha influencia de la música docta, el grupo comandado por el pianista y vocalista Gary Broker, sorprendió desde su formación en 1966, y principalmente con el suceso de “A Whiter Shade of Pale” en 1967, tema que los catapultó hacia la fama mundial y que, hasta nuestros días, es una de las canciones representativas de toda una época.
 
Pero estamos en 1971, año en el que ya había pasado mucho agua bajo el puente. Matthew Fisher, tecladista original de Harum, había dejado la banda para buscar nuevos horizontes, al igual que el guitarrista Robin Trower, quien luego de la edición de “Broken Barricades”, a principios del 71, inició su carrera solista. Al parecer, Procol Harum había llegado a su cúspide luego de la edición de cinco discos de una calidad impresionante, y nada podría sorprender nuevamente al exigente público progresivo.
 
Así es como surge la genial idea de realizar un concierto con la Orquesta Sinfónica de Edmonton y editar este registro en vivo. Según cuenta la leyenda, Gary Broker escribió las partituras para la orquesta en el viaje entre Inglaterra y Canadá. La cita sería el 18 de noviembre de 1971.
 
El resultado de esta experiencia es simplemente fuera de serie. Además de la orquesta, en el escenario se encontraba el coro “Da Camera Singers”, y obviamente los 5 músicos, es decir, Brooker en voz y piano, Chris Copping en teclados, Alan Cartwright en bajo, Dave Ball como guitarrista para la ocasión y el desaparecido Barrie James Wilson en batería. En el disco se incluyen 5 de los 9 temas interpretados en la oportunidad.
 
La placa arranca con “Conquistador”, en una versión insuperable, con violines furiosos en la entrada que le dan al tema un aire totalmente español. Luego entra la banda con una calidad notable y un virtuosismo que lo convierten en la versión definitiva de la canción. Luego, seguimos con “Whaling Stories”, quizás el tema más bien logrado del disco, con un solo de guitarra que ha pasado a la historia, y la participación del coro, transformándose en un protagonista.
 
Como tercer track, después de toda la energía que transmite “Whaling Stories”, aparece la bellísima “A Salty Dog”, donde la orquesta (como en la versión original) juega un papel fundamental. Una canción emocionante, a nivel de letras y música. Wilson, tremendamente sólido en la batería, al igual que Broker, cuya voz transmite toda la emotividad que se debe haber vivido en ese momento.
 
Proseguimos con “All This & More”, el tema más “simple” de todo el registro, lo cual no le quita méritos, ya que nuevamente la orquesta es protagonista, sobre todo en la parte final y con el grupo forman una comunión pocas veces vista.
 
Para el final, sin duda lo mejor: “In Held Twas in I”, la suite de más de 17 minutos que apareció originalmente en el disco “Shine on Brightly” de 1968. Subdividida en 5 movimientos, parte con “Glimpses of Nirvana”, sección en que la orquesta lleva la batuta, con el relato de Brooker sobre la visita de un peregrino al Dalai Lama con el fin de conocer el significado de la vida. Posteriormente, pasamos a “Twas Teatime at the Circus”, que rompe con la anterior atmósfera, simulando estar en un parque de diversiones, para dar paso a “In the Autumn of My Madness”, donde nuevamente orquesta y banda transmiten una energía y emoción insuperable. Como penúltima sección, encontramos “Look to Your Soul”, una de las partes más bellas del tema, con Brooker reflexionando sobre la existencia y entregando una frase decidora: “Sería todo tan simple si solo observaras tu alma”.
 
“Grand Finale” es, como señala su nombre, la parte final del tema. Pocas veces he sentido tal intensidad al escuchar un registro en vivo (otro ejemplo es la versión de Comfortably Numb de Pink Floyd en “The Wall Live”). La orquesta y el coro llevan a un estado de contemplación absoluta y que definitivamente, pone los pelos de punta, como la ovación del público al terminar lo demuestra. Un final simplemente grandioso, en el que no se encuentra lugar para un posible bis, ya que aparentemente todo estaba dicho.
 
La primera vez que escuché este disco, por recomendación de mi padre, fue una experiencia única, y es obligación hacerlo a un volumen fuerte, para poder apreciarlo completamente. Como dato freak, la distribución de los elementos en la carátula (orquesta, coro y banda) es la misma que escucharán si se sientan de frente a los dos parlantes. Lamentablemente, este disco es muy difícil de conseguir en el mercado chileno, sin embargo, de vez en cuando es posible encontrar la edición remasterizada en nuestro país. Una obra impresionante, absolutamente recomendable, que deja de manifiesto la gran calidad de Procol Harum, y que, como opinión personal, me atrevería a catalogar como uno de los 10 mejores discos en vivo en toda la historia del rock.
 
Emilio Garrido Riquelme

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