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We Are The Grand: Me verás volver

We Are The Grand: Me verás volver

El abrupto fin de una actuación encaminada a ser histórica
We Are The Grand: Me verás volver

Viernes 2 de junio, 2017
Teatro La Cúpula

Eran las 11 de la noche cuando los We Are The Grand comienzan a cerrar su concierto, al que denominaron #ElGrandShow. Pero lo más probable es que originalmente ‘Dos’ y ‘Al despertar’ no fueran las últimas canciones, o que faltara aún camino para llegar a ellas. Inquieto, Sebastián Gallardo se paseó por el escenario para conversar con cada miembro de la banda, que compartían miradas perdidas. Luego, el vocalista llegó al micrófono central para anunciar lo impensado: deberán acortar su show. Carabineros –que por estos días no es una de las instituciones más transparentes del país- en una insólita fiscalización, le advirtió a la producción que si no finalizaban los iban a multar. “Ni se imaginan de cuánto es el parte”, le dice Gallardo al público, que al instante, empezó a pifiar y gritar que entre todos pagaban la multa.

La banda estaba furiosa, y el público descolocado. Al contrario de lo que se podría pensar, no hubo una reacción hostil desde la audiencia, sino más bien un apoyo irrestricto a la banda por la cual habían pagado un ticket. Pero Matías Peralta no pudo callar. “Los pacos roban y roban, pero nos vienen a cortar el show”, arremetía desde la batería, mientras Fernando Lamas pateaba lo que se le interponía en su camino. Gallardo, luego de una emotiva versión para ‘Dos’, ponía los paños fríos, “una pena todo esto, lo vamos a tener que repetir”. El público, a esa altura en total complicidad, coreó a rabiar ‘Al despertar’, que manteniendo su estilo, sonó de alguna forma más punk. Más fuerte, masticando la impotencia y dialogando con los presentes a través del canto, dedicándose mutuamente la última frase de la canción: “te volveré a encontrar”.

La presentación venía impecable. Se nota que la banda ha venido puliéndose desde que lanzaron su disco “Volver”. Su nueva sonoridad de pop melódico les asienta, y la adoptaron de tal manera que tampoco abandonaron su idea instrumental por sobre caer en los trucos digitales (sólo usan una batería electrónica y algunas secuencias pregrabados). Y hay que resaltar siempre la muy buena voz de Sebastián Gallardo, en una escena donde escasea. Acá lo principal es la canción, y esa vocación es lo que los ha hecho ser número constante en festivales latinoamericanos, y prontamente, ir hasta Chicago para representar a la patria en la versión original de Lollapalooza.

Otra cosa que queda claro con sus shows es la lejanía que el gran público tiene con su catálogo anterior. Y no es que sean malas canciones, de hecho, algunas han evolucionado bien con el paso del tiempo en lo musical (‘Ecstasy’, ‘Redemption’, ‘Save Me’). Pero la brecha idiomática del canto en inglés es, innegablemente, una condicionante. Aunque se agradecen los matices en el show, gracias al carácter más rockero de esas viejas composiciones, la respuesta es tibia. La fanaticada de We Are The Grand creció y se consolidó con “Volver”, por eso cada vez que visitaron ese cancionero, con ‘Pienso en ti’, ‘Huellas’, ‘Fantasmas’, ‘El mejor final’ –de momento muy íntimo-, ‘Se incendió su corazón’ y hasta con el cover de ‘Mil caminos’ de Lucybell, el Teatro se llenaba con las voces corales y la sintonía con la banda se percibía desde cualquier parte. Gritos, aplausos y grabaciones de celular incluidas.

La noche había comenzado con las correctas presentaciones de los colombianos Telebit y los mexicanos Camilo Séptimo, estos últimos mostrando credenciales con un pop muy pulido y una propuesta escenográfica con un montaje de luces a gran escala. El Teatro La Cúpula se fue llenando de a poco avanzando la noche hasta el inicio de los chilenos, la banda estelar “presentada” por uno de los clásicos de Billy Idol, ‘Eyes without a face’. Mostrando las influencias, qué duda cabe, como cuando comenzaron a tocar su versión de ‘Enjoy the silence’, con Gallardo apareciendo al otro lado del escenario, detrás del público.

Los santiaguinos probaron un setlist que suma aplausos y cargaron energías para su viaje. Mostraron un buen show, pese a que faltaron canciones claves como ‘Soy’ y ‘Volver’ (al salir, varios lamentaron estas ausencias) por el incidente del corte abrupto. Aunque desde hace algún tiempo el pop ha venido teniendo distintos enfrentamientos con los representantes de la ley –con artistas en tomas, músicos asumiendo roles en luchas sociales, etc.-, un precedente así no se tenía registrado.

Pero hay que quedarse con lo positivo. We Are The Grand ha tenido la capacidad de desarrollar un sonido texturado, rico en matices y, a la vez, de sonar despojado y contagioso. Tienen tonadas encantadoras de profundo sentido de producción hi-fi, a la par de estar conectado a un indie rock emotivo y vital, que funciona tanto al cuerpo como para la cabeza, con canciones que perfectamente podrían sonar en todas las radios. Más allá de los prejuicios que se puedan tener cuando se escucha a la banda por primera vez, de sus claras reminiscencias musicales (“la originalidad está sobrevalorada”, dicen por ahí), una vez viéndolos en vivo, las dudas quedan despejadas.

César Tudela
Fotos: Peter Haupt Hillock

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