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Frontera Festival 2017: La música triunfó

Frontera Festival 2017: La música triunfó

Como en todas las versiones anteriores, el público respondió
Frontera Festival 2017: La música triunfó

Sábado 22 de abril, 2017
Estadio Bicentenario de La Florida

“Por fin”, habrán dicho al mediodía las personas tras la organización del Frontera Festival 2017. Si somos rigurosos, esta versión debió ser la de diciembre pasado, por lo que su concreción en el Estadio Bicentenario La Florida este sábado de abril fue un triunfo de la música. Una prueba de la consolidación de un evento a pesar de las modificaciones en la fecha y el recinto.

Kuervos del Sur
Con la potencia de su ya característico sonido de raíz folklórica, que envuelve y le da un color criollo irrefutable a su impronta hard rock de aires progresivos, Kuervos del Sur pudieron mostrar al público del festival su propuesta, que gracias a la edición de “El vuelo del Pillán” (considerado uno de los mejores discos chilenos de rock del 2016), gozan de un presente auspicioso. Una banda que a pesar de tener un acotado trabajo discográfico, demuestra en vivo su gran kilometraje acumulado. ‘Cenizas’, ‘Los Cometas’ y ‘Anciano sol’ son algunas de las canciones que pusieron en evidencia el sonido limpio, excelso y de calidad que despliegan arriba de un escenario.

Cómo Asesinar a Felipes
La carpa sobre el Escenario Mistral fue un festival aparte. La cadencia, la experimentación, la estridencia y la cercanía convirtieron a esta parte del recinto en un lugar bastante especial. A la par del reloj, el quinteto nacional entregó nuevamente una muestra de calidad difícil de igualar en el ambiente nacional. Conocemos su receta: hip hop que deambula entre la delicadeza y la rabia -el flow de Koala Contreras es cada vez más encarador en vivo-, toques jazz, de rock progresivo, una pizca de krautrock y una imaginación que no conoce límites. Están conmemorando su primera década. Se supone que vienen canciones nuevas, aunque lo expuesto en el Frontera se inclinó por sus anteriores producciones: ‘III’, ‘Ya perdimos la paciencia’, entre otras. Un gusto, como siempre.

We Are The Grand
Con algo de retraso, We Are The Grand secundó a Cómo Asesinar a Felipes en el escenario Mistral. Por algunos problemas de sonido y por visitar su cancionero pasado, tuvieron una suerte de partida falsa, pero cuando ya echaron mano a su reciente trabajo de estudio -”Volver”-, lograron enganchar con el público presente, mayoritariamente adolescente. Si bien las sutilezas de su pop se vieron interferidos por el excesivo volumen que en toda la presentación los acompañó, la banda pudo confirmar que su nuevo formato, por lejos, tiene una aceptación más transversal. Sus canciones de espíritu más romántico fueron las más coreadas, como ‘Al despertar’, ‘Pienso en ti’, o ‘Se Incendió’. Sus vínculos con el pop meloso pero de factura instrumental los ha vuelto a poner en el radar de la escena nacional. Claramente es el camino a seguir.

Vectores
Los muchachos de Vectores llevan un tiempo presentándose en vivo. Cuentan con un álbum que sobre la tarima suena más sucio y descuidado, como lo comprobamos durante su aparición en el Frontera. No es una crítica negativa: Nirvana y Sonic Youth contaban con la misma característica. El propósito del trío va directo al grano: canciones de acordes simples, rápido desarrollo y siempre buscando ese coro ganchero, ese momento colectivo. O sea, confeccionadas con la ilusión de brillar en los conciertos. ‘No piensen’ y ‘Por si te quieres demorar’ salen del manual firmado por The Strokes, con predominancia de la guitarra, una fórmula archi conocida y experimentada por miles de nombres, pero que aún alcanza resultados..

Ases Falsos
Con ‘Gehena’, uno de los singles de “El hombre puede”, los Ases Falsos iniciaron su show, intentando capear el calor de la tarde. Con polerón de ropa americana y short “a lo Caszely” -muy fiel a su estilo cotidiano- Cristóbal Briceño jugó de local en el Frontera con su segunda presentación consecutiva. Cual ariete, desenfundó lo mejor de su performance, con gritos, bailes desenfrenados (con visita a la cancha incluido) y parte de lo mejor del repertorio de la banda. Grato poder apreciar también lo bien que vienen tocando, con un sonido que en vivo más rockero, sin alterar su genuino pop latino. No es ninguna duda que la banda ha sabido captar el espíritu de una generación, y por eso no sorprende que sea un número sumamente popular. Fueron responsables del primer karaoke masivo de la jornada gracias a los correligionarios que lo dieron todo cuando sonó ‘Simetria’, o al final, cuando hicieron una visita a su pasado como Fother Muckers y sorpresivamente interpretaron ‘Fuerza y fortuna’. Con agradecimientos incluido a su socio Alex Anwandter (productor de aquel single) de por medio.

Camila Moreno
Recordemos: “Almismotiempo”, el debut formal de Camila Moreno, salió en el 2009. Ocho años después y con todas las transformaciones a cuestas, sorprende leer opiniones que encierran a la artista en el paño folk (en redes sociales no son pocas las opiniones desdeñosas sobre aquello, sin darse el trabajo de escuchar su obra posterior), cuando su música sólo ha conocido de pasos expansivos. Su presencia en el Escenario Escudo fue otra oportunidad de verlo. Su lista de temas no cambió respecto a lo que se vio en La Cumbre del Rock Chileno en enero, pero a no confiarse: Un concierto de Camila Moreno es siempre una cita con algo nuevo, un aroma, una atmósfera, una nota cualquiera: ‘Piedad’ perfecciona su base trip hop, mientras que ‘Raptado’ se deforma hasta el punto de dejar un tufillo casi imperceptible de stoner, denso, agridulce, arrastrado. ‘No parar de cerrar, no parar de abrir’ tuvo más luz que en veces anteriores y ‘Libres y estúpidos’ sonó más peligrosa que nunca, merced de una banda aceitada y preparada, un síntoma siempre digno de agradecer. ¿Alguna objeción? El embrujo de esas canciones surten más efecto en un lugar cerrado que al aire libre. La artista nacional tiene una mente abierta, inquieta, sabia y feminista, que se mueve desde el desgarro del alma, llamando al desprejuicio: Eso sólo puede traer cosas buenas.

Gepe
Sin duda, los festivales de música son un ambiente en que la celebración es primordial. Y quién otro que Gepe para rendirle homenaje a esa premisa. Con la camiseta de Santiago Wanderers (que a esa hora jugaba en el Nacional contra la U), quiso jugar de visita en la cancha del Audax Italiano. Aunque sólo de forma metafórica, ya que desde la partida con ‘Hambre’ hasta ‘Bomba chaya’ en el epílogo, hizo bailar al público y demostró que donde sea juega de local. Con ‘Punto final’, viajamos a San Miguel, demostrando que el ex Taller Dejao es un fiel representante de lo folklórico de su pueblo. Él lo sabe y lo representa. ‘Alfabeto’ le dio un pase acústico a la intro de ‘Fruta y té’, que permitió escuchar el canto de los asistentes. Todo, con el acostumbrado desplante escénico exhibido por Gepe en escena, a ratos eufórico y a ratos más introspectivo, yendo y viendo desde la batería hasta su posición de frontman, con su cuerpo de baile característico que mezcla baile folklórico andino con danza moderna como si nada. La inclusión de un tándem de bronces que se entrometen en medio de artilugios digitales, le dan frescura a un cancionero más que probado, que a estas alturas también merece mejor horario y otras festivales para seguir creciendo.

Gufi
La sorpresa de la tarde. Los Gufi llegaron de rebote al Frontera, reemplazando a Tronic. Y su presentación fue un viaje en el tiempo al corazón de los 2000. Armados en sus inicios como una boyband con impronta punk (con Cristián Heyne y Koko Stambuk detrás del proyecto), Gufi hizo venir abajo la carpa donde estaba el escenario Mistral. Las canciones del disco “Historias de la calle” generaron un impacto absoluto, imperecederos al paso del tiempo. La banda lo sabe, y no especuló. La segunda mitad de su presentación fue una batería de éxitos, donde ‘Punk superstars’, ‘Eso es todo lo que soy’, ‘Paul’ o ‘Por ella’, provocaron un delirio como hace rato el rock de guitarras no lo hace en la generación actual. Un punto a favor es que pese a la sencillez del estilo y a la liviandad de sus letras, los años de ensayo han hecho que el cuarteto haga sonar aquel punk con cuerpo y oficio, lo que, de alguna forma, habla del profesionalismo con que se toman la música. Notable y entretenido show.

Todos tus Muertos
Un poco de historia se vivió en el Escenario Pepsi. Todos tus Muertos volvían para su tercera presentación en el país en poco más de dos años. Con un comienzo algo tibio con las muestras reggae de ‘Rasta vive’ y ‘Los envidiosos’ (el público estaba prendido tras el concierto de Villa Cariño), la temperatura subió cuando se visiteron con ropajes punk. ‘Tu alma mía/Adelita’, ‘Mate’ y ‘Trece’ arrancaron varios pogos y saltos, una muestra que despertó el entusiasmo de los músicos. “¡Vamos, Chile!”, gritaba el retornado Fidel Nadal a los miles que a esa hora desafiaban el calor en la cancha del estadio, antes de liderar una agresiva muestra de ‘Dale aborigen’. Todos tus Muertos presentó una catarsis rabiosa y no fue la única labor de los cantantes Nadal y Pablo Molina en el día, pues horas después se presentaron en el Escenario Mistral al mando de Lumumba.

2 Minutos
El lazo entre 2 Minutos y sus fanáticos nacionales no conoce edad. Sólo así podemos explicar la enorme convocatoria en el Escenario Mistral para esperar a “Mosca” y sus compañeros, para una ceremonia que conocen de memoria pero que siempre es especial y que desean se repita siempre. Fue casi una hora de show sin pausas, un sonido increíble, algarabía en el público -que ya cantaba las canciones antes que arrancara el show- y clásicos desde la tarima. ‘Todo lo miro’, ‘Ya no sos igual’, ‘Valentín Alsina’, ‘Canción de amor’, ‘Aeropuerto’, ‘Piñas van, piñas vienen’ y ‘Lejos estoy’ fue parte de lo que sonó. El canto muchas veces fue tomado por la gente, asumiendo lo generacional de aquellas letras, relato palpable de miserias, pobrezas, rutinas y vida diaria que siempre ha entregado el grupo argentino a lo largo de su carrera. Siempre actuales, en el que la nacionalidad no importa: Estas canciones cobran sentido tanto en Argentina como en Chile, Honduras o Perú, en que el pueblo sufre bajo el yugo de la clase dominante. Un punto de vista simple pero no simplista, severo, de rápida comprensión. Los aplausos a 2 Minutos al final del concierto fueron más que merecidos. Observación: Había tanta gente dispuesta a ver a los músicos que hubiera sido mejor programarlos en uno de los escenarios principales.

Os Paralamas do Sucesso
No se puede pasar por alto la influencia de Paralamas en el concierto musical sudamericano. En el mismo festival, Chancho en Piedra versionó parte de una de sus canciones al medio de ‘Locura espacial’ y Los Cafres no ocultaron su felicidad por compartir escena con los brasileños. Veteranos consolidados, la banda nacida en Rio de Janeiro entregó en el Frontera un compendio con varios de sus pasajes más brillantes. ‘Alagados’, ‘Cinema mudo’, ‘Oculos’ -con toda la influencia de The Police-  y ‘Uma brasileira’ brillaron a lo ancho de un público entusiasta y respetuoso, pues la historia de la tragedia vivida por Herbert Vianna aún conmueve. Hace varios año que no publican un disco con material original, pero su sola persistencia en seguir tocando ya es digna de aplauso.

Chancho En Piedra
Los Chancho en Piedra son una institución de nuestra música popular. Masivos, populares. Decir todo esto es clave para entender su presente y su show en Frontera. Tibio, plano, sin sorpresas. A eso le sumamos la decisión de la banda de usar el show para mostrar su último disco “Funkybarítico hedónico fantástico”, que claramente no tuvo ni el nivel ni el éxito acostumbrado para una banda que bien sabe de aquello. Sin embargo, el público los escucho con respeto y respondía con entusiasmo a todos los intentos que desde el escenario, Lalo Ibeas hacía para encender la euforia de un show que sólo despegó al final. Anécdotas: un coqueteo medio jazz en medio de ‘Volantin’,  un tributo a Chuck Berry con ‘Johnny B Goode’ como intro de ‘Guachperry’, y la invitación de Sebastián Muñoz (bajista de CAF) en ‘Solo’. Lo mejor: las tres últimas, con canciones de su legado donde sí había fiestas eternas y cielo funk: ‘Calentón’ con gorro a los tributados Devo, ‘Historias de amor y condón’ y ‘Locura espacial’, con ovación cerrada.

Babasónicos
Por segunda vez los argentinos presentaban su espectáculo “Impuesto de fe – desde adentro” en el país. De carácter íntimo, sobre el escenario masivo del Frontera los argentinos pasaron la prueba. Su show de grandes éxitos en formato ecléctico y semiacústico no solo sirve para descubrir los matices que la banda ofrece con una instrumentación diferente. También, para verlos en acción con una actitud distinta a la habitual: en lugar de provocar, se muestran más cercanos que nunca. Ya en ‘Irresponsables’, la segunda del setlist, lograron conquistar. El resto, un diálogo que se entiende desde la lógica de la admiración, donde los asistentes observan y disfrutan un show lleno de visualidad, destacando la teatralidad de Adrían Dárgelos y su manejo arriba del escenario. Un show intenso, pese al minimalismo de la apuesta, que invita a compenetrarse en las capas de sonidos y los nuevos arreglos, por ejemplo en ‘Putita’. Una hora sublime de un show que no volveremos a ver.

Attaque 77
Attaque 77 cerró uno de los escenarios principales del Frontera. Fue cerca de una hora de música con un set más que previsible, pero no por eso menos efectivo. ‘Espadas y serpientes’ dio el vamos a una celebración en que el público juega un rol importante: Saltando, arengando -el clásico ‘Soy de attaque’ tuvo su momento- o cantando más fuerte que la banda, como en ‘Setentista’. ‘Beatle’, ‘Hacelo por mí’ y ‘Donde las águilas se atreven’ fue el alimento del pogo. Los argentinos están conmemorando 30 años de historia, por lo que una celebración más larga en un recinto nacional para los próximos meses no sería una sorpresa.

A todas luces, el  cambio de recinto del Frontera Festival fue un acerto. ¿Ventajas? Se auguraba un mejor sonido y se cumplió, a pesar de contadas ecepciones. Para nadie es un misterio que el Club Hípico de Santiago (lugar clásico del Frontera) no cuenta con las mejores condiciones para aquello. Además, al ser tres los escenarios dispuestos, el mensaje fue claro: Calidad por sobre cantidad, pues todos los nombres del cartel tenían algo para decir: historia, trayecto, calle, éxitos, convocatoria. En esta última palabra nos detenemos, pues la gente respondió y repletó el recinto de La Florida. La fórmula está lejos de peligrar.

Jean Parraguez
César Tudela
Fotos: Jorge López - Juan Pablo Maralla

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