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Ases Falsos: Sangre, sudor y lágrimas

Ases Falsos: Sangre, sudor y lágrimas

Su debut en el Caupolicán, todo un triunfo
Ases Falsos: Sangre, sudor y lágrimas

Viernes 15 de diciembre, 2017
Teatro Caupolicán

Nadie se atrevería a decir, en aquella noche del 29 de abril en La Batuta del 2011, que los Ases Falsos llenarían el Teatro Caupolicán seis años más tarde. De pasar a entretener a no más de cien personas, en bares y salas de conciertos, a tener en la palma de la mano a los miles de asistentes que presenciaron la gran consagración de Cristóbal Briceño, Martín del Real, Simón Sánchez, Daniel de la Fuente y Francisco Rojas, en su concierto más ambicioso.

El recinto de la calle San Diego era la última etapa que faltaba por conquistar al conjunto. Como si se tratara de un video juego, los Ases Falsos ya habían dominado a la perfección cientos de lugares a lo largo del país, festivales de gran envergadura como Lollapalooza, Frontera y La Cumbre del Rock Chileno, inclusive cosechando éxito en el extranjero. Y como ha sido la tónica entre los últimos baluartes del pop nacional (Gepe, Alex Anwandter y Javiera Mena), el Teatro Caupolicán se alza como el trampolín natural hacia un nuevo horizonte mucho más mediático.

Al interior, la presentación se vivía como una final de campeonato con lienzos, banderas y cánticos que efervecían a los fanáticos. Con 17 minutos de atraso, las luces se apagaron y comenzaba el delirio, la banda hizo guiño a aquel íntimo debut del 2011, despachando un medley instrumental que ellos mismos denominaron como “Classic Proyect”, para luego dar pie a ‘Nada’, ‘Plácidamente’ y ‘Manantial’. Tal como se esperaba, el público no dio tregua y saltó, bailó y coreó cada una de las 32 canciones que fueron parte del setlist. Aunque durante el primer tramo el sonido fue saturado y poco cristalino, la definición de este fue mejorando conforme avanzaba el show. ‘Misterios del Perú’, ‘La gran curva’ y ‘Fuerza especial’ se transformaban rápidamente en los puntos altos de la presentación.

Como era una noche especial, las sorpresas no se hicieron esperar y un elemento clave en la historia de la banda se hizo presente, invitando a Héctor Muñoz en guitarra para interpretar ‘Fueron’ y ‘Ríos color invierno’, parte del cancionero de los extintos Fother Muckers. Fue un momento mágico para los asistentes que respondieron con la mayor de las ovaciones al ex integrante, jóvenes que en su mayoría no vieron en vivo a la primera versión de Ases Falsos y mucho menos a su anterior encarnación.

Luego de un extraño e incomprensible intermedio que fue animado por un beatboxer, la banda continuaba con una sección acústica que incluyó ‘Información sentimental’, ‘Séptimo cielo’, la inédita ‘Mi tribu’ y ‘Niña por favor’. Cabe destacar la inclusión del percusionista Sergio “Keko” Sanhueza, de El Bloque 8, quien le entregó un nuevo matiz a la sonoridad y que desbordaba energía en cada canción.

El tramo final del concierto estuvo marcado por la habitual hiperactividad de Briceño cuando se descuelga la guitarra durante ‘Búscate un lugar para ensayar’ y ‘Mi ejército’. La libre versión del clásico ochentero ‘Don’t Dream It’s Over’ de Crowded House, ‘Estudiar y trabajar’ y la coreada ‘Pacífico’ daban el cierre definitivo entre gritos y aplausos, a las casi tres horas que duró el show. Ases Falsos está viviendo su gran momento y se nota la química entre sus integrantes, las piezas por fin calzaron, tras las diversas variaciones que han sucedido en sus cortos seis años de vida, pero que se extienden a más de una década. Poco y nada ya queda de esos Ases Falsos que rezaba la canción del mismo nombre, porque ya se graduaron como una gran banda a punta de sangre, sudor y lágrimas.

Bayron Ríos M.
Fotos: Juan Pablo Maralla

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