Sol y Lluvia: celebrando hitos

Un adelanto de la extensa entrevista a Amaro Labra

Hoy, en el Teatro Cariola, los históricos Sol y Lluvia estarán celebrando cuatro décadas de trayectoria ininterrumpida, arraigada, sobre todo, a ser representantes de las demandas sociales del pueblo chileno. Así ha sido la mecánica para que sus canciones se hayan convertidos en himnos de nuestra música popular, y su historia haya anotado hitos tan emblemáticos como su show en solitario en el Estadio Nacional, el 12 de abril de 1999. De esto y más conversó nuestro editor César Tudela con el hoy honorable diputado Amaro Labra, único integrante original y líder del conjunto que hoy cuenta con ocho integrantes, entre ellos, una mujer.

- Lo primero que te quiero preguntar es sobre cierto “cambio de giro”, por llamarlo de alguna forma, a la música de Sol y Lluvia. Ha habido una metamorfosis de la percepción del grupo, del canon folclórico al rockero. ¿Sientes que eso define más a un grupo que empezó con la rebeldía juvenil característica del rock?
- Sí. Nosotros tenemos antecedentes musicales de todo el rock de los 70: nos influyó mucho Jimi Hendrix y The Doors, por ejemplo. entre otros que fueron muy importantes para nosotros. Los escuchábamos, y si bien no hacíamos música al mismo tiempo que ellos, influyeron fuertemente en lo que nos imaginábamos de un grupo haciendo música. Obviamente también está toda la corriente de la Nueva Canción Chilena y antes escuchando a la Violeta, con la que empezamos a descubrir que se podía cantar en chileno y cantar cuestiones que eran crónicas de la realidad y que tenían mucha cercanía a lo popular. Entonces, esa fusión de música tuvo mucha importancia en lo que nosotros hacíamos, no se notó al principio porque éramos una guitarra y un bombo, pero luego, con la inclusión del bajo, ya nos dio ese empuje para ser un power trío que se parece mucho a la formación rockera.

- Me da la impresión, escuchando sus primeros casetes, que tuvieron un acercamiento al rock desde el folklore de la misma forma como lo tuvo Víctor Jara, primero conociendo a The Beatles, para luego trabajar directamente con los Blops. Entonces toman ese “relevo”, pero además le suman una cosa más a ese relato: la canción de estadio, a lo Queen. El ‘Adiós General’ y ‘En un largo tour’ se quedan chicas en teatros.
- Se quedan chicas, si po’ (risas) Aunque partimos en espacios chiquititos pero se fueron haciendo necesariamente más grandes, lo que fue bueno para nosotros y para nuestro pueblo, que fuimos creciendo junto con ellos, porque estas canciones se cantaban hasta en las grandes manifestaciones masivas callejeras, y de ahí a las canchas, los gimnasios, y los estadios. Muchos conciertos al aire libre, y eso claro que fue un fenómeno en la música chilena, con la influencia de todo el rock libre de los 70, que era muy potente, muy variado y muy de piel.

- Han pasado 20 años de uno de los conciertos históricos de nuestra música popular, cuando hacen solos un Estadio Nacional, hito solo replicado por Los Prisioneros, algo que han querido conmemorar en este show del Teatro Cariola. ¿Cómo recuerdas el camino para amasar ese nivel de reconocimiento y popularidad?
- La historia de eso es bien dura y también bien entretenida. Cuando llegó el 90 y se cambió el poder militar por el poder civil, y asume Aylwin, para nosotros se puso súper dificultoso todo, a pesar de que nosotros pensamos, ingenuamente, que íbamos a tener más apoyo en los medios que se levantaron. Eso no se dio, así que fue bien duro porque había personas que pensaban que la labor nuestra ya estaba cumplida y nos teníamos que ir para la casa. Estuvimos cuatro años bastante complicados, hasta que descubrimos que lo que teníamos que hacer era empezar de nuevo, a tocar barrio por barrio, a buscar algún apoyo discográfico (que lo encontramos en Alerce). Empezamos todo un proceso de reconocernos de nuevo en nuestro pueblo, lo que concluye con el Estadio Nacional en el 99. Es decir, hicimos un camino prácticamente de diez años trabajando para llegar a ese espacio que fue realmente un abrazo del pueblo gigantesco, que todavía nos da energías para seguir cantando.

- ¿En ese momento dimensionaron la difícil tarea de llenar un estadio para sesenta mil personas?
- Sabíamos que ningún músico chileno lo había hecho. Sabíamos que, si lo hacíamos, éramos los primeros, lo que era importante para que ese espacio fluyera como una posibilidad de hacer grandes conciertos de artistas chilenos. Lo que pasó es que hubo antes un concierto homenaje “Con Allende Siempre” (1998), donde venía Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Silvio Rodríguez. Entonces nosotros tuvimos que ver con la organización desde Alerce, y ese concierto se llenó. En ese concierto participamos nosotros, y paradójicamente luchamos mucho para no ser los que cerráramos, imagínate la talla de los artistas. Al final logramos no cerrar y que lo hiciera León Gieco, un artista de reconocimiento internacional y mucho mayor que nosotros en términos de su trayectoria. Lo que pasó fue que la gente esperó y esperó, y no se movió hasta que, actuamos nosotros. Y ahí la gente se fue. Lo que era claramente una lectura de que estaban esperando nuestro show. Eso lo leyó un productor en ese momento, Alfredo Saint-Jean, y nos dijo: “bueno, ¿qué hacemos?”. Ahí nos percatamos que de verdad éramos muy populares y que podíamos hacer un Estadio Nacional, y en unos meses empezamos a trabajar para hacerlo realidad, con todo el temor de que igual nos fuera a ir mal.

César Tudela

La entrevista completa se publicará en nuestra revista #Rockaxis193.




Tags



Ultimos Contenidos

Rock

{{ x.type }}

{{ x.title }}

{{ x.created }}