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Bloody Kisses

Bloody Kisses

Bloody Kisses

Miércoles 27 Julio, 2011
1993. Roadrunner.

En las variadas esferas del rock duro, pocos son los grupos que pueden jactarse de hacer lo diametralmente opuesto a su entorno, encontrar el equilibrio perfecto y plasmar un golpe de efecto para las masas. Arreglos góticos, hardcore sin discreción, atmósferas doom, melodías pop y un controvertido humor negro fueron los puntos referenciales para forjar la trasgresora receta que hizo de Type O Negative un fenómeno fulminante a partir de comienzos de los noventa.

¿Cómo una banda tan poco convencional pudo llegar a ser un hit y alcanzar disco de platino en un mercado hermético y particular como el estadounidense? Simplemente, porque su letal combinación de sonidos y actitud carecía de contendores. Y eso que la advertencia ya había sido puesta en la mesa en 1991 con “Slow Deep And Hard”. Imagínense comenzar el disco debut con una canción de pulso estremecedor, sátiras sentencias misóginas y para más remate, en 12 minutos (‘Unsuccesfully Coping With The Natural Beauty Of Infidelity’). Por entonces, aún no ardía Troya, pero el mensaje era claro.

“Bloody Kisses” es mucho más que un punto decidor en la carrera de los siervos góticos del circuito subterráneo de Brooklyn. Su espíritu, variedad y calidad compositiva realmente rompió esquemas. Temas de extensa duración en los que se podía degustar sin asco una secuencia de emociones capaces de transportarte a mundos tan dispares como los de The Doors, Misfits, The Beatles y en especial, Black Sabbath.

Adrenalina y melancolía desde la partida. Las atmósferas profundas y envolventes de la irreverencia per se desarrollaba en los nueve minutos de ‘Christian Woman’, con un Peter Steele luciéndose con su oscuro registro vocal de barítono, atenazan sentidos con facilidad. Tan sólo con esta muestra ya se puede develar Type O Negative en toda su esencia: guitarras distorsionadas aunadas en teclados hipnóticos, pomposos pasajes acústicos y luminosas melodías.

La siniestra estela erótica construida sobre dosis de notas graves y compases ralentizados continúa en los fragmentos de otro brillante hit, ‘Black No 1..’, canción también de larga duración en la que Steele nuevamente lograr impregnar esa unión entre angustia y desamor a través de sus líricas. El contraste lo impone ‘Kill All The White People’, con sus disparos de hardcore a raudales, la misma herencia tan Carnivore que muchos escuchas ya develaban con facilidad en “Slow Deep And Hard”.

El tema del dúo pop Seal and Crofts, ‘Summer Breeze’, sólo en perfil por su aura positiva, podría ser planteado como el opuesto a todo lo que representa Type O Negative, pero Steele nuevamente logra jugar con los matices, intervenirla y darle una dotación sombría para integrarla y hacerla prácticamente una toma de principios más en el set de los neoyorquinos. Luego, el efectivo tándem teclado/guitarra se complementa con adictivas melodías para proveer a ‘Set Me on Fire’ la continuación perfecta.

Casi 11 minutos componen ‘Bloody Kisses (A Death in the Family)’, pasaje de vertiente más pausada que prosigue con la temática de la muerte y la depresión. El dossier de la placa sigue ganando en variedad con las lentas cadencias de ‘Too Late Frozen’, contundente medio tiempo que incrementa los créditos del diagnóstico general. Por el tramo final, ‘Blood & Fire’ descoloca por su cepa intrínseca de hard rock, mientras que la escueta balada, ‘Can’t Lose You’, impregna encanto por su munición de preciosas melodías acústicas.

Con el fatídico deceso de Steele, es entendible que muchos no escatimen en elogios para alabar la totalidad del legado Type O Negative. En cierta forma, haciendo una minuciosa mirada retrospectiva de su iconografía, hay pocos puntos que objetar respecto a la valía de la propuesta del combo de Brooklyn. El asunto es que “Bloody Kisses” es el cuadro que puso a la banda en boca de todos y cimentó su camino al podio del género. Un disco imprescindible para comprender la carrera de un grupo que marcó una era por su menú bizarro y extravagante. Intachable, tal como Pete.

Francisco Reinoso Baltar

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