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Pet Sounds

Pet Sounds

Pet Sounds

Miércoles 27 Julio, 2011

1966. Capitol Records

No es fácil atreverse a decir que la realización de una placa como “"Pet Sounds"”, en manos de esta banda californiana nacida a comienzos de los 60, reflejó e inspiró obras de tal magnitud como el mismísimo “"Sgt. Peppers's...". Y es que el genio y líder de la agrupación, Brian Wilson, nunca dejó de lado la experimentación de nuevos instrumentos con el fin de incorporarlos al rock and roll, lo que lo caracterizó como un ser humano que siempre tuvo la inquietud de la creatividad como principal meta para su vida. Este ser y principal autor de una de las obras de arte más maravillosas de todos los tiempos, quien se encerró por un buen tiempo, y se contactó directamente con Dios y la paz del universo, se transformó así, en el primer gran mito que la música “pop” registrara en sus documentos.

Si bien The Beach Boys consiguió un sitio de maestría en el mundo de la música desde antes de la creación de "Pet Sounds"”, es en estos 37 minutos de música, donde se nota la iluminación de conformidad y enamoramiento de Brian Wilson por el álbum. Apreciamos, además, el magistral primer acercamiento a la creatividad psicodélica que empezaba a imperar en la época en bandas como The Beatles y The Who, que no lo dejó de escuchar por mucho tiempo volviéndose realmente loco.

Ahora bien, si nos remitimos de lleno a lo que es la conformación armónica del disco, hay que señalar que es un adelanto a lo que se venía escuchando, pese a la clara influencia que le generó a Brian Wilson el escuchar "“Rubber Soul”" de los fabulosos Beatles en 1965. De este modo, con esos inigualables coros y nuevos sonidos que iban desde la mandolina hasta simulaciones de bocinas de bicicletas, The Beach Boys le devolvió la mano a los cuatro de Liverpool”. Todo esto no es por hacer una comparación tonta entre bandas, todo lo contrario, quedaba claro que ambas sentían una suerte de admiración entre sí. Esto siempre se va a ver compensado y explicado por el claro interés melódico que siempre caracterizó a la agrupación.

Son trece composiciones las que dan vida a esta obra maestra, en su mayoría de la pareja B. Wilson y T. Asher y que si bien tienen un sonido universal a la escala y magnitud del disco, son canciones extremadamente variables en cuanto a su complejidad armónica que persiste en el total de los jardines y ramas del álbum. El comienzo con ‘'Wouldn't It be Nice'’, diversidad de sonidos que se multiplican como complemento de los alucinantes y pulcros coros que nacen de una atmósfera lanzada por el alma de Brian Wilson. Seguimos con el bello sonido de '‘You Still Believe In Me’', emulando con esos órganos y voces un acercamiento a los villancicos navideños, convirtiéndolo en uno de los temas más maravillosos que escuché en mi vida. Así, la placa sigue con los espectaculares paralelos instrumentales de arreglos vocales, bajos y cuerdas en '‘That's Not Me'’, la monumental pero depresiva ‘'Don't Talk'’ y la emotiva ‘'I'm Waiting For The Day'’, con sus complejos cambios de ritmos y majestuoso uso de los solos de flautas.

Nace en ‘'Let's Go Away For Awhile'’ esa sicodelia rebuscada de sonidos a cargo de una orquesta e instrumentos que van desde violines a saxos, para pasar a temas como '‘Sloop John B'’ y ‘'God Only Knows'’, este último conmovió a Paul McCartney, quien llegó a catalogarlo como “la mejor canción de todos los tiempos”. Un corte cargado de voces angelicales que suenan con una pureza a destiempos. En '‘I Know There's an Answer'’ y '‘Here Today'’, persiste esa consolidación melódica creada y dominada por los majestuosos coros sutiles, complementados por el fuerte musical interminable del disco. Otro punto alto del disco es la balada ‘'I Just Wasn't Made For These Times'’, perfección de ritmos y arreglos virtuosos de percusiones anormales para el rock, además de los más que rebuscados ruidos que alteran los sonidos clásicos.

Siguiendo la misma línea, pero de manera instrumental, llega ‘'Pet Sounds'’, donde nos queda claro lo hablado anteriormente, en cuanto al grado de experimentación inquieta de Brian Wilson. El disco concluye con uno de los clásicos de la banda, la sensible y amorosa ‘'Caroline No'’, que nos muestra la temática musical a la cual el disco nos quiere someter como dosis de inspiración, para cualquier persona que aspira ser un gran artista. Con esto último me refiero a que hablamos de una de las obras que jamás dejarán de existir con el paso de los años. Si bien todos los artistas se basan en alguna temática o se dejan influenciar por otro para crear una obra, me atrevo a decir que este inigualable trabajó, se inspiró en el mismo como una búsqueda en el interior del alma de su propio creador. Es así una construcción anormal de virtuosismo musical que seguirá inspirando por los siglos de los siglos.

Diego Carvallo S.

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