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The Real Thing

The Real Thing

The Real Thing

Lunes 11 Julio, 2011
1989. Slash Records

Faith no More. Mike Patton. Dos nombres propios que marcaron la década del noventa. Le sorprenderá a más de alguno entonces que “The Real Thing” date de 1989. Y a algún otro, que no se esperaba que “The Real Thing” estuviese aquí, sobretodo con “King for a Day… Fool for a Lifetime” fuera de nuestros Clásicos aún. Pero este discazo tiene una gracia que ningún otro tiene, y es que desmitifica una ridícula falacia que muchos dieron por sentada en los noventas: que Patton era FNM. Suponer que eso fue así durante todo el tiempo que estuvieron juntos es simplemente una irresponsabilidad…

¿De qué manera puede este disco mostrarnos que Faith no More era un tremendo grupo, independientemente del aporte del gran Patton? El dato duro nos dice que al momento de la llegada de Mike al grupo, la música para este disco ya estaba hecha. Su apellido no aparece en los créditos de los temas, salvo para las letras. No es una información menor. Pero además, siguiendo la carrera de FNM, “The Real Thing” puede ser para muchos el “eslabón perdido” entre lo que era la banda sin Patton y con el errático Chuck Mosely en la voz, y lo que fue la gloriosa trilogía de discos que editaron en la década de los noventas. Y lo de “eslabón perdido” puede parecer una exageración, pero les garantizo que la mayoría conoce los singles de este álbum y nada más.

Cómo no quedarse con sus singles, si hay auténticos clásicos que marcaron época, partiendo, lógicamente, por la seminal e inconfundible ‘Epic’. Refleja tal vez mejor que ninguna otra canción uno de los sellos de la banda: hacer cosas que nadie más había hecho. Esa entrada, asesina, tan impecable que uno puede sentir a Bordin martillear su batería junto al omnipresente bajo de Billy Gould, acompañando la explosión de la guitarra del gran Jim Martin... aunque lo que se roba la película es como ya sabemos el heroico teclado de Roddy Bottum. De pronto, un quiebre, al mismo segundo en que la voz del joven Patton llena cada uno de los espacios que quedan libres al momento en que bajo y batería por su cuenta totalmente desnudos siguen haciendo el aguante en el fondo. De vuelta a la explosión, al formidable coro, donde el nuevo vocalista logra demostrar lo que es cantar con personalidad. Y en el 89, el hombre de Mr. Bungle recién tenía 21 años. FNM hacía su primer álbum en grande, y sus múltiples argumentos musicales ya parecían un big bang de colores y texturas, y eso que Mike todavía no empezaba a aportar fuertemente en lo musical.

Volvemos al orden original del disco, y enganchamos con el track inicial, y que también había sido el ignorado single de lanzamiento previo a ‘Epic’, ‘From Out of Nowhere’. Un tema que puede cumplir un rol casi simbólico. ¿De donde salió Faith no More? De la nada… Eso parecía al menos, a comienzos de los noventas, cuando recién se empezó a saber algo más de este quinteto. Además, musicalmente, vuelve a mostrar a los cuatro instrumentos fuertes y cohesionados, otra vez afirmados sobre el vital teclado de Bottum, pero una base rítmica que no cesa y una guitarra muy punketa que le da una urgencia extrema a toda la composición. Nadie me la saca de mis favoritas.

Salto a ‘Falling to Pieces’, otro de los sencillos del LP. Aquí, vemos la versatilidad interpretativa de Patton, la simpleza de las melodías, y un sonido que FNM no tuvo empacho en patentar y utilizar en toda la placa casi como un calco entre un tema y otro, y que también podemos asociar a primeras con el sonido del Faith no More de su anterior trabajo. Me refiero a que no hay exceso ni abuso de recursos, ni de sobregrabaciones, algo tan extraño para ser un heredero de la década de los ochentas. Era, simplemente, otro modo de hacer las cosas el que se proponía, que parece impensado, sobre todo en una década en que casi todas las bandas del mainstream terminaron haciendo lo mismo.

‘Surprise! You’re Dead!’ es una locura, una música que no tiene nada de fuera de lo común, pero Patton convierte en una noche en el siquiátrico. Incontrolable, inclasificable… “it never ends”. Y tal vez, por eso es que sorprende que le siga una maravillosa pieza como ‘Zombie Eaters’, tan llena de recursos, y tan intimidantemente poderosa. No sorprende que los “viejos” FNM la hayan escrito en conjunto, pues representa más o menos lo mismo que descubrimos con impacto en ‘Epic’: acá todos son indispensables. De deliciosa balada acústica a tenebroso golpe a tus sentidos, combinando con momentos más veloces y desembocando en la tétrica compañía de teclados y acústica de cementerio. Y de don Mike, aquí tal vez rescataría que canta por momentos un poco más “adulto”, apuntalando el camino que recorrería años después con la misma banda.

‘The Real Thing’ muestra al Patton más juvenil de todos, con una banda que parece irse por el camino más oscuro y pesado, generando así un impensado contraste, digno de aplaudir, porque además parece ser la que mejor representa el completo proceso de afiatamiento del nuevo vocalista con su banda. Algo que asoma también en ‘Underwater Love’, una canción poco esperable del Faith no More noventero, y tal vez por eso sorprenda más de la cuenta.

‘The Morning After’ suena por un breve segundo a Tool, pero también posee un toque de funk, con raros toques metaleros entremedio, y para variar impensados quiebres, encaminados por el imprescindible Bottum. Es todavía indescriptible, incluso todos estos años después, probablemente porque mezcla las dos versiones de FNM hasta ese momento. ‘Woodpecker From Mars’ es un extrañísimo e imperdible instrumental, mezcla de mafia con misticismo y que se atreve con un poco de sicodelia combinada con demoledores riffs metaleros. Entremedio, la banda pareciera saludarse a sí misma, en pausas que parecen recargar combustibles por un buen rato, para volver a sorprender con una claustrofóbica guitarra literalmente torturada por la batería de Bordin y el teclado de Roddy.

La histórica ‘War Pigs’ de Black Sabbath aparece inesperada, y más que una declaración de principios, parece un ejercicio más de la versatilidad de la banda. Tal vez es demasiado literal la versión. Y por si hasta ahora parecía que FNM no podía sorprender más, ‘Edge of the World’ aparece sonando en medio de un bar, con olor a cigarro y un trago en la mesa. “Would you like some candy?” pregunta a un niño un presunto pedófilo representado por el casi irreconocible Mike Patton.

Hay una gracia en la carrera de Faith no More, que uno no la reconoce a la primera. De los cuatro grabados con Patton a la cabeza, incluyendo los dos ya sin Martin en la guitarra, uno puede elegir cualquiera al azar. Lo escuchas, y no puedes creer lo que oyes, todo te parece novedoso, inesperado, único. De los tres que nos fueron seleccionados, tomas otro, lo pones, y alucinas de nuevo. Y así también pasa con el par que todavía no has considerado aún. Y al final del día, escuchaste los cuatro discos, son todos buenos (alguno más que otro, claro), todos llenos de ideas propias, de un sello claro, de un sonido inimitable, con tanta personalidad que intimidan, y con una cantidad de canciones buenas que terminará por llevarte a una última gran conclusión: da lo mismo el disco, da lo mismo la formación, Faith no More es una de las pocas bandas que es más grande que cualquiera de sus discos o sus canciones. Son historia por todo lo que hicieron, no por un par de cositas. Y eso convierte cada nota que alguna vez tocaron en un imperdible.

Juan Ignacio Cornejo K.

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