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Songs Of Experience

Songs Of Experience

Songs Of Experience

Jueves 07 Diciembre, 2017

2017. Interscope

Y, ¿dónde está la experiencia? Hace treinta años que U2 editó “The Joshua Tree”, su placa más celebrada, y la que cambió para siempre su historia. Con una gira mundial repasando aquel épico material, adornada por vastos parajes en alta definición, la llegada de “Songs of Experience”, el retrasado compañero del polémico “Songs of Innocence”, genera discordancia. El material del álbum, sobreproducido al punto de sonar escuálido -no hay mejor spoiler que el pueril autotune en ‘Love Is All We Have Left’- lleva en portada a Eli, el hijo de Bono, y a Sian, la hija de The Edge, tomados de las manos y con los pies descalzos. Majestuosidad fuera, sólo se ven desvalidos.

Brotando desde el post punk, amigos de barrio de los ácidos Virgin Prunes de Gavin Friday (donde militaba el hermano de The Edge, Dik Evans), U2, al igual que lo hizo R.E.M. desde el otro lado del Atlántico, llegaron a la cúspide del rock con trabajo duro, con un sonido macizo y con una visión global. Al contrario de los de Athens, la banda de Bono y The Edge cedió a las convenciones y al marketing, licuando poco a poco su entrega y preocupándose más de lo accesorio. Ironías de la vida, R.E.M decidió terminar cuando lo vio prudente -aún entregando obras de gran calidad- pero U2 sigue con nosotros. 

Hay una gran disonancia en el hecho de que los irlandeses editen éste, el álbum más desechable de su carrera, al mismo tiempo que se encuentran recorriendo el mundo repasando su momento más inspirado. En esta era crepuscular de U2, siempre era posible encontrar, al menos, un par de tracks en cada álbum que parecían contener algo de ese fuego inolvidable de antaño. Sin embargo, por la demora en el proceso de construcción del nuevo material debido al cambio en el clima político -según la banda- y como consecuencia de una producción poco satisfactoria (nótese la decena de productores involucrados, además de bolos de Lady Gaga ('Summer Of Love'), Julian Lennon ('Red Flag Day') y las hermanas Haim en 'Light Of Home') el resultado final suena desarraigado, sin cuajar, volátil y con potencia nula, tanto vocal como instrumental. ‘You’re the Best Thing About Me’ o ‘American Soul’ son duros ejemplos.

Bono, tras sufrir una supuesta experiencia cercana a la muerte, decidió reescribir algunas de las letras, repasando los versos desde el prisma definitivo. El segundo asalto del disco, con tracks más contemplativos como ‘The Little Things That Give You Away’, ‘Landlady’ o ‘Love Is Bigger Than Anything In Its Way’, es sólo una sombra de la capacidad que alguna vez los autores de ‘One’ o ‘With Or Without You’ tuvieron para conmover a las masas. “Benditas sean las superestrellas, porque en la magnificencia de su luz podemos entender mejor nuestra propia insignificancia”, dice el bueno de Kendrick Lamar en un cameo al final de ‘Get Out of Your Own Way’, haciendo su propia versión del Sermón de la Montaña. Tal vez U2 debiese salir de su propio camino, y atesorar su propia historia. Hace años que ya encontraron lo que andaban buscando. 

Nuno Veloso

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