Chord

Chord 2

2018 Didkovsky/ Punos Music (BMI) 
 
Hace tiempo que no se sabía sobre el compositor y guitarrista estadounidense Nick Didkovsky, quien en la década 80 y 90 lideraba el siempre intenso ensamble avant-garde Doctor Nerve, con lo que editó discos jazz-punk estilísticamente cercanos a otras bandas de la escena de Nueva York a la que pertenece, como Naked City, Praxis y Last Exit. Entre ellos, “Did Sprinting Die?” de 1990, “Beta 14 OK” de 1991, “Skin” de 1995 y “Every Screaming Ear” de 1997. 
 
Experto en electrónica, máster en música de computadoras y discípulo de compositores tan importantes como Christian Wolff, Pauline Oliveros y Gerald Shapiro, Didkovsky también integró Vomit Fist, el Fred Frith Guitar Quartet, grupos de John Zorn y Bone, banda en la que compartió, nada más ni nada menos, que con el fallecido bajista de Soft Machine, Hugh Hopper. 
 
Ahora, Didkovsky está de regreso con Chord, un proyecto bastante distinto, que ya tiene dos discos: este “Chord 2” de 2019 y “Chord” del año pasado. Se trata de un dúo de guitarras eléctricas que integra con Tom Marsan (Delta Garage, The Handler's Hand) y que tiene una clara proximidad estilística con el trabajo de guitarristas y compositores como Glenn Branca, Rhys Chatham y Alan Licht. Es decir, piezas de guitarras disonantes, que se generan a través de distorsión, feedback y manipulación de los tonos. 
 
El resultado es un trabajo de texturas asfixiantes y en extremo crudas. La saturación y el ruidismo son patentes desde el principio en los nueve minutos de ‘Signal’, pieza en la que las diferentes distorsiones de las guitarras van creando un tejido sonoro impenetrable. La mezcla entre diálogo y colisión se hace presente en ‘Our Or Us’, otra pista de extrema comunión noise, que da paso a toda las nostalgia gris e invernal de ‘Dust’, con una de las guitarras sin distorsión y la otra creando unos pequeños trazos de sonido. ‘It Fails Me’ y ‘Yellowing’ están construidas a través de inclementes tormentas de sonido, que transmiten un sentimiento visceral y apocalíptico. Finalmente, el contraste llega con el suave epílogo de ‘A Retreat From God’.
 
El trabajo de Didkovsky y compañía, junto al de otras bandas como Earth y Sunn O))), exponen, una vez más, que los agoreros que dicen que la guitarra está caduca, solo hacen su análisis desde una perspectiva técnica, sin entender lo esencial: la guitarra o cualquier instrumento es un dispositivo para crear arte. Pero más aún, Chord manifiesta que hasta en lo técnico se equivocan, pues el dúo muestra que las posibilidades del instrumento y de la electricidad usada en él, están lejos de acabarse y que las seis cuerdas son aún un campo de exploración en apertura.
 
A continuación escuchen “Chord 2” y más abajo, “Chord” de 2018, pues son álbumes complementarios.
 



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