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Royal Blood: Menos es más

Royal Blood: Menos es más

Vuelven los protegidos del rock británico
Viernes 16 Junio, 2017
Royal Blood: Menos es más

El ascenso de Royal Blood fue vertiginoso. Mediaron pocos meses entre el anonimato y el estrellato: el dúo se formó el 2013 y al año siguiente ya tenía su debut en la calle. El disco, homónimo, se transformó en un fenómeno inesperado para el comercialmente alicaído rock inglés. En su primera semana, no sólo alcanzó el número uno, sino que vendió más copias que cualquier otro álbum de rock inglés desde el 2011, cuando Noel Gallagher estrenó su carrera solista. Como dato, ni siquiera The Strokes, Kasabian, Muse y Arcade Fire lograron tan buenos números con sus respectivas óperas primas. Pero el bajista Mike Kerr y el batero Ben Thatcher nunca vieron venir la voluminosa avalancha de éxito que les cayó encima. Durante su breve período embrionario, la recepción que obtuvieron fue más bien tibia: ninguno de sus amigos mostró mayor interés en 'Figure It Out', el primer tema que subieron a SoundCloud y que terminaría siendo uno de los singles de "Royal Blood". La falta de entusiasmo gatilló la inseguridad de los entonces emergentes músicos: incluso se les pasó por la cabeza la paranoica idea de que a nadie le iba a gustar lo que hacían.

Al contrario, impactaron con suma rapidez. Debutaron en vivo a la semana de formarse y antes de que publicaran su primer EP, "Out of the Black", Matt Helders ya andaba con una polera de ellos. Al batero de los Arctic Monkeys se sumarían otras celebridades del rock. Lars Ulrich fue el chofer personal de Royal Blood cuando tocaron en San Francisco: los sacó a pasear en su auto para que conocieran algunos de los lugares famosos de la ciudad, un momento inmortalizado en la notable foto que se tomaron fuera de la casa donde se grabó la película "Papá por siempre" de Robin Williams. Meses después, en la siguiente visita a San Francisco, Ulrich subió al escenario en 'Out of the Black' para tocar la batería. Más ilustre aun, Jimmy Page declaró su fanatismo por el dúo en una entrevista, afirmando que "van a llevar al rock a una nueva esfera". Luego, el guitarrista le daría al tándem una de las mayores sorpresas de su existencia, cuando apareció en el cumpleaños de Thatcher. Y ni siquiera es la más impensada de las conexiones que trajo la fama: de tanto toparse en festivales con Spandau Ballet, el cantante Tony Hadley se volvió amigo de gimnasio de Thatcher.

Salvo por esa excepción, ligada a las circunstancias,Royal Blood atrae a sus colegas gracias a su musicalidad. Dave Grohl les pidió telonear una gira de Foo Fighters porque estaba impactado con su gigantesca impronta. No es para menos: pese a ser sólo dos personas, su repertorio es maximalista, de dimensiones inmensas. Mike Kerr se formó como pianista desde los seis años y todavía se acerca al bajo como un forastero, pese a llevar un buen tiempo tocando en bandas, al igual que Ben Thatcher, un batero que sabe incorporar influencias externas al rock duro, como un saludable gusto por la electrónica y el R&B. Desde luego, nada llama tanto la atención como el festín de riffs que salen del bajo de Kerr, intervenido con cuerdas de guitarra y conectado a dos amplificadores para multiplicarse como si fuese más de un instrumento. En foros de internet para músicos, varios se desviven tratando de averiguar el secreto para sonar así, pero el mago no revela su truco. Como alguna vez quiso ser chef, lo atribuye simplemente a su gusto por cocinar usando pocos ingredientes. De forma simbólica, cuando terminó su extenuante gira, que tuvo un par de paradas en el hospital por fatiga, el bajo fue destruido.

Para "How Did We Get So Dark?", su segundo disco, pensaron hacer algo distinto e incluir otros instrumentos. Curiosamente, les pareció que empequeñecía su música y abortaron la misión. Ahora se expanden de otra forma: con su tour más grande en el Reino Unido  y sus primeras giras como headliners en Estados Unidos. El álbum, que sale este 16 de junio, fue concebido en su natal Brighton, así como también en Los Angeles y Nashville, y finalmente grabado en Bruselas a lo largo de seis semanas con el productor Jolyon Thomas, asesor de luminarias pop como M83 o Daughter. La dupla asegura que tendrá canciones con letras más personales que nunca, sobre relaciones amorosas y todo lo que pasó durante su vuelta a la normalidad, el verdadero motivo por el que demoraron tres años en volver. Aseguran que, en ningún caso, deseaban escribir sobre ser famosos y andar de ciudad en ciudad presentándose en vivo. Las únicas excentricidades que se permiten los aterrizados Royal Blood están en su música. Aunque prometen pinceladas de blues en 'I Only Lie When I Love You', aseguran que 'Lights Out' es lo que haría Daft Punk si fuese una banda de rock y que 'Sleep' es como si Black Sabbath fuese un grupo de hip hop.

Andrés Panes

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