Amon Amarth

Berseker

2019. Metal Blade

No cabe duda que la carrera de los oriundos de Tumba, Suecia, debe ser una de las más ascendentes del metal contemporáneo, tránsito empinado en el que Johan Hegg y los suyos han ido recorriendo caminos que comenzaron con un death más clásico, para ir tomando forma en lo que ahora es reconocido -por muchos de los fanáticos- como un death de arraigue vikingo, tanto en sus letras, melodía, así como también en su cosmovisión. Es por eso que cada lanzamiento de Amon Amarth es profundamente esperado, sobre todo por esos nuevos elementos cada vez más grandilocuentes, épicos y llenos de matices traídos de las melodías clásicas europeas o absorbidas del metal melódico. Sin embargo, este 2019 los suecos quisieron dar un paso distinto, un vuelco a las raíces, ese que simplifica su música para retomar la esencia del grupo: un death más desnudo, directo y que no pierde la experiencia ganada en sus casi 30 años de carrera.

Lejos de volver a realizar un álbum conceptual, “Berserker” es un disco en el que sus canciones brillan con luz propia. Este hecho no fue al azar, ya que Hegg tomó esa determinación pensando en hacer algo distinto, dejando descansar las historias de largo aliento, para desarrollar líricas en las que incluso se privilegian las propias experiencias y su mundo más íntimo. Es más, la mismísima esposa de Johan aportó con algunas de las ideas que posteriormente se transformaron en las canciones de este álbum.

En cuanto a la composición, esta vez la banda grabó toda la parte instrumental, para luego de eso recién incluir las líricas. Esto es bastante novedoso en la historia del último tiempo de Amon Amarth, diferenciándolo de los álbumes conceptuales más actuales. Es así como nos encontramos con un onceavo disco más crudo, donde el debut del nuevo baterista Jocke Wallgren (chileno criado en Suecia) se siente tan natural y orgánico como las doce canciones que componen la producción a mando del también debutante Jay Ruston, en desmedro de Andy Sneap, quien había trabajado junto a los vikingos en las dos últimas placas.

Desde el inicio con ‘Fafner’s Gold’ se nota un álbum mucho más oscuro y denso, con esa guitarra acústica que invita a la lucha barbárica que se vivirá en los próximos 56 minutos de death metal melódico, bastante oreja, pero mucho menos pomposo que en otras ocasiones. Lo mismo sucede con el single ‘Crack The Sky’, que incluso en su video intenta mostrar lo orgánico de este álbum, con una banda tocando en vivo para un público íntimo, pero sin perder la injerencia de los dioses.

La melodía recién aparece con ‘Mjölner, Hammer of Thor’, en la que se transita en esas sonoridades propias de la última década del grupo, muy contrarias al death más originario de ‘Shield Wall’, la más rápida y melódica ‘Valkiria’, la intensa y cambiante ‘Raven’s Flight’ (uno de los muy buenos puntos altos de “Berserker”) o la impetuosa ‘Ironside’. Por su parte, ‘The Berserker at Stamford Bridge’ debe ser una de las canciones más pesadas del disco, con su cuasi hermana pequeña ‘When Once Again We Can Set Our Sails’, que también mantiene riffs bastante densos y baterías cadenciosas.

La melodía de ‘Skoll and Hati’ comienza a presentar el final disco, mientras que ‘Wings of Eagles’ escudriña en vertientes thrash para ir gastando las últimas energías antes del largaduración (no tanto tampoco… casi 7 minutos) ‘Into The Dark’, que desde su intro se pasea por múltiples estilos completando el track más diverso del “Berserker”.

Luego de casi separarse (antes de lanzar “Versus the World”), Amon Amarth se ha ido transformando exponencialmente en una de las agrupaciones más populares del metal. Esto no sólo se debe a sus grandes álbumes, sino también a producciones que suenan tan profesionales, como honestas. “Berserker” es fiel prueba de lo anteriormente expuesto, conteniendo canciones orgánicas y sin grandes pretensiones más que sacudir -una vez más- las cabezas de todos sus fanáticos.

Rodrigo Bravo Bustos




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