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2018. Temporary Residence

Nunca fue un misterio la íntima relación que unió al trip hop con los pioneros alemanes del fenómeno Krautrock. Sin embargo, en Beak>, el proyecto del fundador de Portishead, Geoff Barrow, esto último se hace más patente que en ninguna de las bandas surgidas a principios de los 90 en la ciudad inglesa de Bristol. Bajo su propio prisma, el trío integrado además por Billy Fuller y Will Young (quien reemplazó al original Matt Williams en 2016), toma para sí la impronta rítmica y exploratoria de los pioneros germanos, pero dotándola y enriqueciéndola con sonidos más contemporáneos provenientes de la neopsicodelia, el indie, el post rock y una visión desprejuiciada y expansiva de la electrónica. 

El resultado es un disco de diez variadas canciones que fueron grabadas en vivo en los estudios Invada de Bristol y que muestran la notable evolución de la banda, que no solo se puede rastrear en sus discos regulares que son el debut de 2009 y “>>” de 2012, sino que también en el soundtrack de “Couple in a Hole” (2015) y en múltiples singles y EP’s. No obstante, es en este álbum en el que la estética sonora y creativa del trío se ha consolidado y desarrollado en su más profundo alcance y vastas consecuencias estilísticas. A su vez, pese a su obvia pulsión experimental, el grupo ha sabido enfocar sus temas a un formato de canción más menos estructurado, en las cuales también la voz ha tomado un papel preponderante, esencial para un producto final compacto y coherente.

De este modo, el trío forja sus creaciones a través de un amplio abanico sonoro, creado a través de instrumentos tradicionales como la guitarra, el bajo y la batería, sustanciales elementos de la electrónica y la manipulación sónica –cortar y pegar, por ejemplo- y también, en algunos temas, arreglos de cuerdas clásicas, que ensanchan el resultado timbrístico global de “>>>”, también llamado "Beak 3". Desde la apertura con ‘The Brazilian’ se puede apreciar esta mezcla de rock alternativo y electrónica sui generis, mientras que en la adictiva ‘Brean Down’, la referencia a Can es innegable, encontrándose rastros modernizados de los teutones en cada uno de los instrumentos, melodías y sonidos. Las revoluciones bajan considerablemente en la cadenciosa y contemplativa ‘Birthday Suit’, que en su lenta evolución sónica, se va transformando en una pieza cada vez más compleja y cautivante.  

El disco avanza rápido con el pop crudo y sentimental de ‘Harvester’ y luego con la prolongada y meditativa ‘Allé Sauvage’, un verdadero vieja espacial, en el que se cruzan elementos sonoros de bandas como Cluster y Neu!. Mientras que ‘Teisco’ es acompasada y lánguida, ‘King Of The Castle’ es todo lo contrario: hiperkinética y llena de energía vibrante. La impronta motorik es manifiesta en la melódicamente impávida ‘RSI’, que resalta por sus múltiples colores sonoros. En el principio de ‘Abbots Leigh’ el ruidismo se hace presente con arrojo, aunque con el paso de los minutos muta hacia un sentimiento imperturbable y casi sacro dado por el órgano. El cierre con ‘When We Fall’ es simplemente épico, pues a la emotividad instrumental y vocal del principio, se va sumando la intervención de los chelos, que generan un final digno del más original pop de cámara. Un disco que tiene el mérito de hurgar en los más diversos territorios sonoros, imponiendo en canciones de relativo formato tradicional, aventuradas y avanzadas experimentaciones musicales. 

Héctor Aravena A.



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